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DANTE N. PINO ARCHONDO
Como todas las maanas en una rutina que se hizo costumbre, desde que llegu a Lima, conecto mi celular a emisoras bolivianas. Esta vez fue la ERBOL. Un locutor muy apasionado hablaba sobre una entrevista que Carlos Mesa haba sostenido en un canal chileno. Trat de hacer memoria, porque conozco los programas tanto en la CNN chile como en canal 24 horas y no recordaba ese programa. Pas justo la noche en la que me prend con una serie de Netflix.
La cuestin es que la entrevista comenz a escucharse. Las preguntas y respuestas mostraban un inters del entrevistador por desnudar las debilidades de la posicin boliviana -confrontadas con el fallo de la CIJ en relacin a la pertinencia que estableci el este tribunal para atender nuestra demanda - y las respuestas puntuales y firmes que daba el entrevistado mostrando una solvencia y conocimiento del tema que fue suficiente para defender lo actuado en la Corte Internacional de Justicia.
Luego vino una avalancha de comentarios en las redes sociales, donde los medios realzaban la entrevista imprimiendo a la misma un carcter de victoria nacional y paliza a la posicin chilena que poco ms la colocaba como un hito histrico o como un paso ms en la lucha centenaria por la recuperacin de nuestra cualidad martima.
El chauvinismo no se dej esperar. Y los comentarios de la ciudadana, siempre mediana o mal informada eran que, un poco ms y Chile ya no podra sino otorgar lo que Bolivia demanda. De ah se pas a las declaraciones del Presidente Morales diciendo que era imposible discutir con Carlos Mesa sobre historia, a quien lo trat de compaero, olvidndose que le dijo neoliberal, vende patria, traidor y lo enjuici como a tal. En una nueva muestra de la doble cara que tiene permanentemente.
Para muchos Mesa deba ser el Presidente y otros ya comenzaron a decir que era el prembulo de su candidatura. En fin se desat un episodio digno de las novelas del Gabo Mrquez.
Por la maana se escuch en toda la plaza la voz de un ex presidente hablando con un chileno sobre el mar. Casi todo el pueblo dej de hacer lo que haca y puso atencin cada pregunta y cada respuesta que se daba. Era como un partido de futbol, donde cada respuesta era como un gol, que daba ganas de gritar y que solo la continuidad de la conversacin evitaba.
Cuando acab, la voz grave del locutor con tono solemne anunci al himno nacional como punto final de semejante goleada. Luego la locura. Todos salieron a la plaza y se abrazaban, en medio de risas y casi de lgrimas, coreaban vivando a la gran nacin.
Queran ver al hroe, queran que repitiera todo lo dicho, queran hacer una tarima para que declamara nuevamente lo que le dijo al chileno. Y hasta el propio Presidente se uni al coro de los necesitados por la repeticin. Solo que en este punto alguien le susurr a su odo que era una mala idea siendo tiempos de elecciones. Su rostro sufri una transformacin total y en su imaginacin fue l quien respondi esas preguntas y fue l quien meti los goles y fue l quien se convirti en hroe. So un instante pero fue eterno y eso le cambi la vida.
Pasadas unas horas al calor de la tarde, una seora vestida con un sombrero de ala ancha le dijo al Presidente que el Vice le sugiri una buena idea: desafiar al chileno para que ahora sea l entrevistado y as la goleada sera pica y cuando MAS grande la paliza, MAS mejor sera para l la cosa.
Y as fue, se lanz el desafo y este lleg hasta Chile. Donde con buen talante y para no quedar descolocados se dijo que se aceptaba. Cuando se supo la respuesta se desat otra locura. Un periodista jovial y conocido por su aficin a las carreras, dejo deslizar una pregunta en su twitter como quien no quiere la cosa, quin sera el periodista que pudiera hacer la entrevista? En cosa de segundos se desat la pelea. Todos queran ser entrevistadores. Eran tantos y aparecieron tantos que al final nadie saba quin podra ser el nuevo hroe. Si emerga un nombre al momento reciba apoyos e insultos.
De esa forma de la unidad por la victoria que se tuvo en la entrevista se pas a la pelea por ser los entrevistadores. La idea de desbaratar al chileno se perdi diluida por las ansias de ser protagonistas
Al final me quedo con la sensacin de las ambigedades. El seor Mesa hizo un buen trabajo, pero sin querer queriendo, le hizo otro favor al Presidente en sus ambiciones electorales. Dijo que no a la reeleccin pero trabaja en favor de ella. El mar como siempre sigue lejos de nuestra realidad.