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Milagro es algo que no se puede explicar, porque si lo haces deja de serlo. As que tienes que creer. Eso es todo. De eso se trata. Tener fe o no, y si no la tienes, entonces debes saber explicar por qu no tienes fe, es decir, porque no crees en los milagros.
Me cuesta creer que la simple nacionalizacin de los hidrocarburos en Bolivia haya logrado que las reservas internacionales se multipliquen por diez, que los dficit crnicos fiscales y comerciales se conviertan en supervit, que la Banca tenga dinero para prestar y una mora baja, que la inversin estatal se incremente a niveles nunca pensados y el consumo aumente y la vida entera en Bolivia se convierta: del no sabemos cmo llegar a fin de mes en un mes completo. Pero adems que se pueda tener dinero para derrochar, en satlites, autos, aviones, palacios, helicpteros, y todas esas cosas que antes saban a sueos.
Digo si la nacionalizacin es la varita mgica que hizo posible todo esto, cmo explico la situacin venezolana, donde se nacionaliz, confisc y sin embargo ahora tiene resultados inversos? Qu tipo de milagro es este que partiendo de lo mismo termina con resultados distintos?
Algo ha debido hacer el gobierno en Bolivia que no hizo el gobierno en Venezuela. Una irona si vemos las cosas en perspectiva. Fue Chvez el mentor de Evo Morales, a quien le reconoca como su Comandante, en quien deposit su fe completa y a quien le obedeca en sus mandatos.
La nacionalizacin fue un acto bautismal, una decisin tomada para poner distancias: frontera entre el pasado y ese presente que deba ser cambio. Fue una medida simblica. Y tuvo su efecto en la memoria popular. Porque desde la dcada de los setenta se repiti insistentemente que la nacionalizacin era una medida patritica que recuperaba para el pueblo el control de sus materias primas y que por tanto era una poltica sagrada, fuera de toda discusin. Las nacionalizaciones, como la demanda martima, no se discuten, simplemente se acatan. Y es por s misma milagrosa, convierte la pobreza en riqueza, y se constituye en una medida que solo los gobiernos socialistas se atreven a tomar.
Durante la dcada del setenta gobern la dictadura banzerista y fue la beneficiaria de la nacionalizacin de la Gulf- que llev a cabo Marcelo Quiroga Santa Cruz- por un efecto precio que como en el caso presente dispar el barril de petrleo aumentando su valor diez veces. Banzer, lo mismo que Morales, gast sin medida esos recursos.
Fue el propio Marcelo en su juicio de responsabilidades a la dictadura, quien demostr que esos recursos tan valiosos no fueron debidamente invertidos en lo que el pueblo necesitaba, pero s generosamente repartidos entre los allegados al rgimen. Exactamente igual que ahora.
Por tanto, la nacionalizacin per se no es lo que ocasion la bonanza ni el milagro al que se refieren muchos cuando hablan de la situacin boliviana. Lo que ha diferenciado a la economa boliviana de la venezolana, es que se ha tenido sumo cuidado de no tocar el resto del sistema econmico dejado por el neoliberalismo: sistema de precios, comercio exterior, poltica monetaria, cambiara y crediticia. Todo esto se ha sostenido con algunos controles de precios y limites que se asumieron temporalmente. El gobierno boliviano no tom el control de las divisas como lo hizo Venezuela. La intervencin del Estado en la asignacin de divisas genera corrupcin y una distorsin grave del mercado, con su correlato de escasez y mercado negro.
Podemos decir entonces que el Gobierno de Evo Morales ha sido en el fondo un gobierno de economa liberal y capitalista respetuoso de la propiedad privada en general, (salvo alguna toma de minas privadas por comunarios), que no tuvieron un impacto importante.
En cuanto a la inversin, el gobierno boliviano, tiene un pecado original que se llama constitucin poltica plurinacional, donde se colocaron enormes piedras bloqueadoras. Una de ellas es el sometimiento de la inversin extranjera a la justicia boliviana, lo que no garantiza la imparcialidad de la inversin en casos de controversias. La misma nacionalizacin usada en el discurso como arma de confrontacin con la inversin extranjera acta como desincentivo. Sin embargo ni siquiera en el caso del gas, se ha desconocido a la inversin extranjera, ms all de obligarla a firmar nuevos contratos en los cuales se les reconoce sus gastos bajo la modalidad de costos deducibles, que es una manera de compensar la reduccin de ingresos por el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados conocido como IEHD.
Por esto aunque la inversin extranjera ha disminuido no se ha producido una resistencia total a ver la posibilidad de invertir, tal el caso de empresas que ahora piden permisos para explorar y explotar territorios considerados reservas que estn colocando al gobierno en dificultades para interpretar su propia constitucin y le dificulta el proceso por la obligacin de pedir autorizaciones previas a los pueblos indgenas-originarios y Tierras Comunitarias de Origen.
Podemos decir entonces que la intervencin del Estado en la economa boliviana ha sido moderada y en este sentido fue ms el discurso anticapitalista y anti-imperialista que la realidad asumida en el contenido de sus polticas. Lo que fue inverso en el caso venezolano, donde la copia de polticas cubanas en el control del Estado sobre todo el sistema, fue mucho ms all de lo aconsejable, transfiriendo sus excedentes econmicos mediante subvenciones petroleras haca todo el caribe y gobiernos de sud amrica afines al chavismo, as como el uso de la renta petrolera destinada al pago de bonos y subvenciones sociales cuyo fin sigue siendo la cooptacin de una base social afn que le sirva como soporte poltico.
La nacionalizacin debera ser una medida extrema aplicada en casos particulares tambin extremos, pero no puede sacralizarse y definirse como un instrumento milagroso indiscutible reverencial. En Bolivia se viene ideologizando todo. Papel que cumple el Presidente Morales todos los das llevando dinero a las comunidades, inaugurando obras sin importar si son necesarias y predicando la nacionalizacin como la palabra sagrada sobre la que se asienta todo lo que l hace.