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Como un paliativo, aunque este slo fuera simblico, el clebre qumico sueco Alfred Nobel instituy el premio que lleva su nombre, dedicado expresamente a relievar la Paz en el mundo, aterrado por el espantoso poder destructivo de su invento,la dinamita,que habiendo sido creada con fines estrictamente pacficos como: la minera,la industria,la construccin de carreteras, la excavacin de montaas etc.,pronto subyug a la industria militar, para lafabricacin de letales ingenios blicos.
Nuestro querido pas, eminentemente minero, no pudo estar exento de su uso y fue as que durante muchos aos este explosivo se constituy en la herramienta que acompaa al minero en su quehacer cotidiano, hasta que la poltica, otra de las tareas que se ha pegado parasitariamente a la primera, ech mano a su uso dndole el ostentoso ttulo de baluarte cultural de la fuerza de los movimientos sociales, generando a su paso disposiciones legales contradictorias, unas veces legalizando y otras prohibiendo el uso de este explosivo.
Es as que en medio de alambicados sofismas y eufemismos siemprepresentes en la consideracin de este tema, nace esa maldita triada consistente en dinamita, coca y alcohol que fcilmente deriva en la verdadera explotacin del hombre por el hombre como gustan sosteneralgunos afiebrados marxistas.
En la marcha del 18 de septiembre de 2012, cuando el minero Hctor Choque falleci a causa de la explosin de un cachorro de dinamita, lanzado por los cooperativistas mineros contra la sede de la Federacin de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), con muy buen razonamiento el gobierno dispuso la inmediata aprobacin del Decreto 1359, que prohiba terminantemente el uso de este material explosivo.
Paradjicamente, sin embargo, olvidando ese luctuoso acontecimientoy con la espectacularidad que este gobierno gusta conferir a la fiesta del 1 de mayo, a falta de empresas a nacionalizar, el mismo gobierno dict un Decreto dejando sin efecto el anterior y permitiendo la tenencia y uso de dinamita en las manifestaciones sociales, dizque: con el fin de garantizar los derechos a la asociacin y libertad de expresin mediante manifestaciones pblicas, as como ejercer el derecho a organizarse en sindicatos de las y los trabajadores
Premonitoriamente, el malogrado viceministro de Rgimen Interior, Rodolfo Illanes declar en dicha oportunidad que, a partir de ese instante se deba tener cuidado en el uso de la dinamita para no causar daos a la integridad fsica de las personas, o a su propiedad o bienes, recordando que el Cdigo Penal dispone en su artculo 211, una sancin privativa de libertad de uno a cuatro aos para el que fabrique, comercie o tenga en su poder substancias explosivas asfixiantes.
Tras los hechos acontecidos en el trgico escenario de Mantecani y Panduro,el pasado 31 de agosto, el gobierno volvi a aprobar un D.S. prohibiendo el uso de materiales explosivos en protestas sociales, con el aadido que: Para quien contravenga esta medida se har pasible a la responsabilidad civil consiguiente.
Para quien no entienda este galimatas, slo se trata de un elogio a la dinamita.