Lunes 02 de marzo 2026

¡Qué solos se quedan los muertos!



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Que recordemos, nunca antes dos acontecimientos fatdicos que se sobrepusieron entre s, como: la muerte de Fidel Castro y el trgico accidente areo de LaMia, patentizaron tantas similitudes y contradicciones y suscitaron tantos sentimientos encontrados a la vez.

Si bien es cierto que la avanzada edad y precario estado de salud del provecto dictador avizoraban su pronto fallecimiento, no es menos cierto que ese desenlace ya estaba framente calculado y escenificado, como se suele estilar en los pases comunistas, especialmente en las exequias fnebres de sus caudillos y cuando de exaltar los sentimientos del pueblo se trata, llevndolos hasta el paroxismo.

Recordemos los funerales de Stalin o del norcoreano Kim Il Sun, donde la histeria colectiva fue tal, que el pueblo llamado a expresar su dolor, sea por obligacin o por conveniencia, conform una sola masa plaidera capaz de anegar en llanto la Plaza Roja de Mosc o la Plaza Central de Pyo Yang.

En lo que a Castro respecta, su propio hermano en su discurso pstumo se adelant al sentenciar: Su nombre y su figura nunca sirvan para denominar calles o plazas quizs presagiando el retorno de los espritus de las vctimas cubanas que ellos mandaron a fusilar, o de aquellos que hallaronla muerte en las fauces de los tiburones, en su anhelo de alcanzar la libertad. Todo por ese mezquino afn de encaramarse por tantos aos en el poder de una satrapa, que l mismo otrora depuso, con la agravante de suprimir gradual y sistemticamente las libertades de su pueblo, encerrndolo en esa gran prisin en que fue convertida la isla, bajo el falaz rtulo de la isla de la libertad.

Esa misma avaricia se replic en la actitud del piloto del avin siniestrado, al haber mezquinado una recarga de combustible en su tanque, para ganar unos centavos, a costa de poner en riesgo la vida de decenas de pasajeros mediante una bufa argucia de un Plan de Vuelo aprobado por la Direccin de Aeronutica Civil de Bolivia, y digno de figurar en su epitafio, que seala: combustible para 4 horas y 22 minutos, para un tiempo de vuelo programado de 4 horas y 22 minutos. Una hazaa similar ya haba sido realizada das antes, por este mismo sujeto, en un vuelo con la seleccin argentina,con apenas una exigua reserva. Hoy, la funcionaria que habra denunciado esos turbios manejos acaba de buscar asilo en Brasil.

En ese avin cay la simbologa de lo que sucede actualmente en el planeta, cuando se unen la irresponsabilidad y el delirio. Las vctimas somos todos, por creer en esas directrices que consisten en politizar e ideologizar todo y judicializar aquello que no les sirve o colide con sus inicuos intereses, a travs de entelequias diseadas astutamente para esos exclusivos fines, como el Foro de Sao Paulo, El Alba, Celac etc, donde se refugian los vivos que se sirven de los muertos. Parafraseando a Bcquer: Dios mo, qu solos se quedan los muertos!