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Esa irrefrenable sensacin de odio y rencor que pareciera acompaar a las acciones de este gobierno, cuando de amedrentar, perseguir y finalmente apresar a aquellos ciudadanos que considera sus opositores se trata, ha vuelto a manifestarse en la estrafalaria detencin del exgobernador del Beni, Ernesto Suarez, bajo el irrisorio cargo de no contar con domicilio conocido, siendo que el mismo magistrado que lo conden, conoce perfectamente que Suarez vive y duerme en la misma casa donde habit desde hace 25 aos, y donde da por medio recibe citaciones y notificaciones, por los 31 procesos abiertos en su contra por el Gobierno.
Algo similar sucedi con Leopoldo Fernndez, una de las vctimas ms vapuleadas de este gobierno desde su inicio, por el slo delito de no ser incondicional al MAS, razn suficiente para arrojarlo durante ocho aos a las mazmorras del escarnio, en San Pedro y Chonchocoro y, no suficiente con ello, dictarle una sentencia de 15 aos de crcel sin computar los ocho ya pasados, con el irrecusable propsito de que corra la misma suerte de Guillermo Fortn, Jos Mara Bakovic y aquellos que perdieron la vida bajo ese sutil, como cruel mtodo judicial de aniquilar al enemigo.
Lo cierto es que estas persecuciones coinciden con los casos de corrupcin que se vienen develando casi cotidianamente y su recurrencia debilita ostensiblemente al gobierno, que ve su ciclo de permanencia en el poder en franco agotamiento y cada vez ms lejana su tan anhelada reeleccin. Asimismo, estos acosos sirven para tapar dichas fechoras o simplemente hacerlas desaparecer.
Lo que s sera injusto e indigno es no retener los nombres de aquellos abogados, fiscales y jueces que se prestan a este tipo de ajusticiamientos, para utilizarlos en el momento de recrear un Nremberg criollo donde, sin acudir a la venganza, se les aplique los rigores de una justicia incorruptible.
Sin embargo, esta forma de impartir injusticia no es nada nueva, ni novedosa en el continente, Venezuela es un paradigma de esta prctica obscena, con el aoso apresamiento de Leopoldo Lopez que, al igual que a su tocayo boliviano, le fue aplicado sin pruebas, a travs de una condena casi perpetua, por haber dizque instigado a la matanza de unos inocentes caraqueos. El mundo entero se ha unido en torno al pedido de su libertad, solicitud que elude el rgimen de Caracas.
El pueblo boliviano est cansado de mirar inerme los abusos que se cometen a diario, como la reciente detencin del ex gobernador y lder beniano. Consideramos que se trata de un atropello que deber ser enmendado a la brevedad, por las razones risibles que lo generaron y se exponen al comienzo de este artculo, no slo por tratarse de un hombre de bien que ha demostrado su inocencia y que no pretende evadir la justicia y es consciente de la importancia de llamarse Ernesto.