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Dos infaustos acontecimientos diplomticos protagonizados por nuestros seores embajadores en el seno de la Organizacin de Estados Americanos y en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respectivamente, llamaron nuestra atencin por su inusitada violencia contra la gran mayora de pases que no coincidieron con ellos, en lo que a la condena de nefastos dictadores se refiere, como fue el caso del sirio Bashar al-Asad y del venezolano Nicols Maduro, por sus graves actuaciones en contra de los derechos humanos de sus pueblos.
En el entendido de que las relaciones internacionales,ms que una ciencia, son un arte de coexistencia entre los pueblos, especialmente en foros como la OEA y/o las Naciones Unidas, la eleccin de los expertos que ejerzan nuestra representacin all debera observar la mayor meticulosidad y esmero posibles. Presentarse ante dichos escenarios con atuendos o imposturas de artificioes un despropsito, como aquel emisario que luce un sombrero que no emite sombra, y es tan hermtico, que impide a su usuario el ingreso o salida de ideas. De la popa de este indumento emerge una trenza de cabello o pichica, parecida al rabo de un solpedo, que lo hace salir de lo comn y entrar en loridculo.
Cual si se tratase de un hombre de negro chulla, su primer gafe fue suspender la sesin convocadapor el organismo, para: Considerar los recientes eventos en Venezuela, con el absurdo pretexto de que sta habra sido llamada de manera inconsulta y sin entregar informacin a la delegacin boliviana, que estaba a cargo de la misma, por lo que la desconoce por ilegal y denuncia un golpe institucional que se estara gestandoen el seno mismo de la OEA. Lo sorprendente de este caso es que ya el Secretario General, ms 20 Estados Miembros, haban solicitado la celebracin de esta reunin. La inexperiencia de Diego Pary, slo hizo parir un bochorno y una humillante derrota a Bolivia, por el psimo asesoramiento que obtuvo de la canciller de bolsillo de Venezuela y de sus inmadurosadlteres.
Por su parte, el hroe de Chaparina no quiso quedarse atrs en sus actuaciones y, ante el lanzamiento por parte de los EE.UU. de 59 misiles de crucero contra una base area siria en represalia por el ataque qumico del dictador Bashar El-Assad contra su propio pueblo, ataviado con una Kuffiya palestina, (pudiendo lucir un poncho rojo) hizo lo suyo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde funge de embajador de Bolivia, al pedir que se sancione con el mayor rigor de la Ley a los EE.UU. por poner en peligro la seguridad mundial y violar el derecho internacional por el mencionado ataque a Siria. Asimismo, pidi que la discusin sea a puerta cerrada; solicitud que le fue negada por la presidencia del consejo, con el argumento de que cualquier pas que escoja defender las atrocidades del rgimen sirio tiene que hacerlo a puerta abierta, para que todo el mundo lo escuche.
Por principio, en pelea de bueyes no deben meterse los corderos, ya venimos sufriendo suficientes reveses para tener que calarnos estas vergenzas diplomasistas.