Jueves 26 de febrero 2026

Dakar no es gobernar



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Entre el 6 y el 20 de enero de este ao, y por dcima vez consecutiva en Amrica del Sur, ser largada la 40 edicin de la carrera del Rally Dakar 2018, que en esta ocasin se disputar entre Per, Bolivia y Argentina. En Bolivia se corrern 4 etapas, atravesando nuestro Salar de Uyuni, para luego el da 12 sea el de descanso en la sede de gobierno, donde obviamente no deben haber mdicos ni para manifestarse y slo cubanos, para atender posibleslesionados.

En una suprema muestra de su capacidad de estadista, el Dr. Honoris Causa, Evo Morales ha declarado recientemente, con mucha sinceridad que: cuando los ministros le hablaron del Dakar l no quera, rechaz, y le dijeron que por la franquicia haba que pagar dos millones de dlares, a lo que l repuso que con dos millones de dlares se podra construir 4 o 5 unidades educativas; entonces se produjo el debate y lamentablemente fue derrotado, y ahora es l, el primero en ir detrs del Dakar no solamente por lo que nos deja, sino porque tambin atrae al turismo (SIC)

Esas recomendaciones presidenciales han debido ser las primeras que se formularon, cuando an no se conoca las propiedades polticas del Dakar y sus prodigiosas propiedades en situaciones de conflicto, como es el de los hermanos mdicos que, habindose iniciado hace ms de 40 das, todava no tiene visos de arreglo, ni existen las intenciones de sentarse a negociar una solucin perenne, hasta que se lleve a cabo el inicio de la competencia, que condenara las partes a asistir al Rally para aplaudir como focas el paso del mandatario y de los blidos mecnicos, que en su fugaz polvareda, como por arte de magia,har desaparecer toda posibilidad de un arreglo definitivo. Por el contrario, este ser postergado o simplemente negado.

De la competencia deportiva slo quedar intacta esa abulia que caracteriza a los que ahora recin creen en su realizacin, y ya se olvidaron de las escuelitas o los puestos mdicos que se podran haber construido con su costo, el propio pueblo extasiado y cojudizado por las proezas de las mquinas que vayan surcando nuestras carreteras y el clsico Salar de Uyuni, olvidar la protesta de los mdicos, estudiantes, transportistas y otros y, despus de muchos das se dar cuenta que fue mamado y tratar de reponerla empero, ya ser tarde, pues el objetivo de continuar impertrrito con el Cdigo Penal trucho y la reeleccin estar plenamente cumplido.

De ah que es un imperativo patritico el no caer en esa trampa deportiva y asumir esa responsabilidad que los mismos mdicos se atribuyeron al recibir como un encargo solemne, el apoyo generalizado de la poblacin, expresado por las distintas organizaciones que la conforman y que han visto en esta ltima maniobra, un maquiavlico propsito de encontrar el resquicio por donde pueda filtrarse el anhelo desembozado de permanecer vitaliciamente en el poder, an a costa de hacernos creer que Dakar es gobernar.