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No acabamos de entender lo que sucedi en las fiestas patrias, donde la conducta del gobierno mostr su rostro real: el de la corrupcin, la irreverencia, la mentira y el matonaje, cuando recibimos dos nuevos regalos en forma de mandato anticipado para electoralizar la vida de los bolivianos.
Esta lgica delincuencial que deviene en una conducta repetida a lo largo de estos trece aos de gobierno sigue mostrando sus fauces mordaces para controlar, imponer y obligar a seguir el rumbo que disearon en diciembre de 2005 y que refleja un desprecio por la ley y el orden social sin final a la vista.
La ley ha sido desde un primer momento un escollo para el presidente, nunca entendi que su voluntad no est por encima de ella, que sus caprichos o ideas lo obligan a respetar sus lmites. El le metemos noms fue un aviso anticipado de lo que sera su gobierno. Y le meti noms, ha vista y paciencia de todos, arremetiendo contra el ciudadano, los alcaldes, gobernadores y sus propios legisladores.
El presidente no acepta trabas, que se ponga en duda sus ideas y entiende la democracia como el gobierno de la tirana. Derog los artculos de la ley SAFCO que obligan a realizar licitaciones para las compras del Estado y, con ello dio paso a toda la corrupcin que hemos conocido hasta ahora. Orden que la planta de urea se instale en Bulo Bulo contra todas las recomendaciones en contrario, instruy la compra de aviones y helicpteros para su uso personal, la construccin de un nuevo palacio y la compra de satlites, as como el desvo de dinero del Fondo Indgena a cuentas corrientes privadas, dio curso a la creacin de 63 empresas estatales, foment el servilismo militar a su mando con bonos extralegales y contrat deuda externa en trminos no concesionales. Todo esto en el campo de la economa nacional.
A ello debemos sumar sus acciones polticas, como la insercin al castro chavismo colocando a Bolivia en un circulo ajeno a sus intereses, la defensa de gobiernos opresores y delincuenciales, el desconocimiento de los derechos humanos, las ejecuciones sumarias de extranjeros y nacionales, la persecucin poltica con medios judiciales, el sometimiento de las regiones a sus designios bajo pena de no recibir obras, la confrontacin social entre bolivianos.
Y en el mbito de las relaciones internacionales, el uso irresponsable de la demanda martima, la apertura de relaciones con Estados que fomentan el terrorismo, el aislamiento nacional en los foros y organizaciones de las que formamos parte, el desconocimiento de la carrera diplomtica nombrando para ejercer cargos en este mbito a personas que no tiene idoneidad.
Estos tres elementos formaran parte del juicio de responsabilidades que tendr que afrontar irremediablemente y esto es lo que temen, su futuro no es incierto, es seguro y determinado por eso se desesperan y nos amenazan.
La ley de partidos polticos es otra forma de meterle noms de imponer y usar el matonaje para amedrentar. De la ofensa y la denostacin al opositor han pasado a comerse los carteles del NO y mostrar sus bajos instintos. Al presidente ya no tiene mucho juego de cintura, el tiempo que necesita para convencer es el tiempo que le quita esa oportunidad. La suma de sus errores ya tiene resultado y la cada de su popularidad le manda el mensaje que no quiere escuchar, que le pone furioso y le saca lo peor de l.