Lunes 23 de febrero 2026

Corazón del Brasil late a la derecha



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A pesar de tener que acudir a una segunda vuelta electoral, fijada para el prximo domingo 28 de octubre, Jair Bolzonaro, candidato a la presidencia de la gran nacin del Brasil, ha derrotado por ms de 20 millones de votos, a Fernando Haddad, su ms prximo oponente y vicario de Luiz Incio Lula da Silva, tras vencer con el 46% de los sufragios en la primera ronda.

Ello significa que ms de 47.000.000 de brasileos que le votaron estn hastiados hasta el aborrecimiento, por los casi 12 aos de una oclocracia que sumi al Brasil en la ms desembozada corrupcin y, lo peor, fue utilizada como cuna y plataforma del Foro de Sao Paulo, esa especie de Hidra cabalgada por sus cuatro jinetes apocalpticos: Castro, Lula, Chvez y Kirchner que, con ella se metieron en varios pases de la regin, para expoliarlos, convertirlos en sus satlites, y al final dejarlos, como los peores ejemplos de retraso y pobreza.

Todava retumba en nuestra memoria la postura mesinica del lder del partido de los trabajadores brasileos cuando se compar a s mismo con Jesucristo, como si fuera vctima de ateos, incapaces de apreciar la divinidad de un ser omnipotente. En esa supina ignorancia, los zalameros de su entorno avivaban el fuego de la lisonja, comparndolo con Nelson Mandela, Martin Luther King y otros, pero jams con l mismo, lo que habra constituido una ridiculez.

Y as lleg lo que siempre suele suceder con esta suerte de autcratas; el frenes por eternizarse en el poder, para lo cual era necesario hacer saltar por los aires los mandatos de la propia Carta Magna que le impedan ser candidato por estar incurso en delitos de corrupcin. Para justificar lo ilegal, era necesario acudir a las clebres muletillas que potabilicen su anhelo. Gleisi Hoffman, a la sazn presidenta del mismo partido y procesada tambin por corrupcin afirm: No hay plan B, Lula es nuestro candidato y ser inscrito en la Justicia Electoral. Que la ley lo impida no pareca ser un asunto que les quite el sueo.

Una media docena de causas judiciales por corrupcin, cohecho, Lava Jato, trfico de influencias, anomalas en la compra de 36 aviones caza suecos, ms lostpicos delitos que acostumbran cometer los dspotas inexpertos y que alguna vez fueron el signo del poder, fue la lnea que marc el propio Lula de estar ms all del bien y del mal, que es lo mismo que afirmar que las normas fueron hechas para todos menos para l, aquellas mismas normas que posteriormente echaron a lacrcel, al otrora humilde tornero de San Bernardo do Campo.

He ah una sntesis de lo que acontece en esa hermana repblica, donde por culpa de una trasnochada combinacin de un socialismo delictualmente utilizado, el organismo del brasileo se resinti y ahora el corazn del Brasil debe latir a la derecha.