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Nunca mejor aplicada esta famosa fbula de Esopo, que en la triste circunstancia que acabamos de vivir los bolivianos, con el tan esperado fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, sobre nuestra demanda incoada ante esa alta instancia, solicitando que obligue a Chile a negociar con nosotros una salida soberana al mar.
La fbula es muy breve y relata que, en tiempos muy lejanos, los montes daban unas seales inequvocas de estar dando a luz, y las gentes de aquellos tiempos esperaban ese parto con mucha angustia y curiosidad, por saber qu tipo de criatura stos iban a engendrar. Grande fue su sorpresa al constatar que el fruto de stos era un pequeo e inofensivo ratn, lo cual ocasion la carcajada de todos los hombres.
Pues bien, este grotesco ratn que naci del seno de la CIJ, tras cinco aos de un sufrido proceso de parto, y ms de una hora y media de exposicin del fallo, no se intimid ni ante el ademn de esos gatos de porcelana chinos, que suele mostrar S.E. a tiempo de levantar el puo para atraer clientes y, por el contrario, nos infringi una severa derrota por doce votos contra tres, al desestimar la obligacin legal de Chile de negociar con Bolivia un acceso soberano al ocano Pacfico y rechazar el resto de los alegatos finales presentados.
Esta triste, como deplorable derrota nos retrotrae a las entendidas palabras de una exalta autoridad del servicio diplomtico cuando afirma que, desde hace varios aos, en nuestra dilatada historia de dilogo, intercambios y negociaciones con Chile, ellos jams dejaron un documento oficial donde se plasme su voluntad de cedernos un acceso soberano al mar y que, a su vez, los obligue a reconocer negociaciones dirigidas a ese objetivo. Ni acuerdos bilaterales, ni declaraciones de autoridades chilenas, ni resoluciones de organismos internacionales sirvieron a la Corte Internacional de Justicia que no vieron, en ninguno de estos actos bilaterales, motivos suficientes para considerar que Chile tenga una obligacin de negociar. De ah la razn a tiempo emitir su demoledora sentencia.
Ahora ms que nunca se ha puesto en evidencia la necesidad de contar con una Cancillera donde, ms que trenzas y sombreros, primen cabezas especializadas en temas internacionales. La pattica historia de ese Despacho deviene de la sustitucin de expertos del Derecho Internacional y la Diplomacia, por nigromantes; achachilas, maestros Shaoli, que no contribuyeron en nada para un posible triunfo de esta demanda y, por el contrario, el nico triunfador de este entripado fue el gobierno, que nos mantuvo narcotizados por cinco aos, ocho meses y 90 minutos, esperando el parto de los montes.