Martes 03 de marzo 2026

Perspectivas económicas



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Tendrn que transcurrir los 14 aos de gobierno para finalmente poder evaluar los resultados de la aventura populista en la que nos embarcaron. Una de las potencialidades que tiene la economa es el de poder determinar la tendencia de las grandes variables macro econmicas, en base a los resultados reales que se han obtenido durante un determinado tiempo de estudio. No se trata de adivinar lo que podra ocurrir, sino de determinar lo que es mayormente probable que suceda, dadas las condiciones de contexto interno como externo que se tienen.

La base de esto, es la aplicacin de un modelo que segn el gobierno deba tener como objetivo la calidad de ser social, comunitario y productivo, implementado una poltica econmica para repotenciar al Estado y desde esa fuente expandir el crecimiento de la economa en todos sus niveles. La idea central era convertir al Estado en lo que ya fue desde los aos sesenta del siglo pasado, retornando al viejo modelo de volver a tener empresas pblicas e intervenir en el mercado para limitar la actividad privada.

Ese modelo se aliment de la deuda externa para solventar los dficits fiscales y comerciales crecientes, deuda que condicionaba al Estado a reducir su gasto tanto corriente como de inversin, habida cuenta de los precios internacionales de las materias primas, minerales e hidrocarburos, que nos daban ingresos por debajo de los requerimientos que demandaba el Estado y sus empresas.

Este ciclo dur 30 aos, periodo que vivimos entre el pndulo poltico de gobiernos militares que iban de la izquierda a la derecha sin cambiar la base estructural de la economa que se asienta en la dependencia de los precios de las materias primas que exportamos y son la base de los ingresos que tenemos para atender la demanda interna. Hasta que el modelo se agot, porque los dficits fiscales y comerciales no se podan cubrir debido a que ya no tenamos capacidad de endeudamiento y la emisin monetaria sin respaldo inici un proceso inflacionario que desat la protesta popular a finales de los setenta y que concluy con la reduccin del mandato del presidente Siles Suazo.

En este entorno naci el D.S. 21060 y fue la dolorosa receta inevitable que tena que aplicarse para evitar el colapso nacional. Esta medida no fue comprendida por toda la sociedad y especialmente por sectores de la izquierda poltica, yo me acuso entre ellos, se la calific de neoliberal y de antinacional. La direccin sindical no entendi que el Estado haba agotado el modelo y que no se poda sostener el gasto fiscal acostumbrado e insistan en mantenerlo vigente. Durante el perodo de 1985 a 1993 el Estado sigui sosteniendo a sus empresas pblicas que eran deficitarias.

El D.S. 21060 no privatiz nada, lo que hizo fue estabilizar la economa, liberando precios, disminuyendo subvenciones y congelando salarios, reduciendo el dficit fiscal y de esta forma mejorar la capacidad de endeudamiento para proseguir con proyectos sociales necesarios. Fue en 1993 cuando se produjo la capitalizacin de las empresas monoplicas del Estado y la transferencia al sector privado de las empresas publicas dedicadas a la produccin de bienes y servicios. Tampoco hubo comprensin para este proceso y se lo calific de vende patria.

La resistencia al D.S. 21060 como a la capitalizacin no son nuevas ni comenzaron el 2005 cuando el MAS llega al gobierno. La intelectualidad de izquierda, esa que gusta del wiski y el caviar en los salones de la burguesa, siempre tuvo calificativos despectivos para estos dos procesos junto con las ONG camufladas en la defensa de los derechos humanos y del Estado como benefactor de los pobres, ambos nunca dejaron de sealar a estas medidas como las causantes de la situacin de pobreza en el pas.

Veamos ahora en que estado se encuentra el Estado. Luego de trece aos de ejercicio del gobierno la dependencia del Estado respecto a los mercados internacionales de las materias primas no ha variado un pice. Suben los precios en el mercado (2008 al 2014) y tenemos ingresos suficientes para cubrir nuestros gastos fiscales, perodo de bonanza, en el cual el Estado o mejor dicho el Gobierno se atribuye el resultado y decide retornar al pasado: volver a tener empresas pblicas, crear bonos sociales, subvencionar la gasolina, disel ol y endeudarse a la par de gastar como vals peruano, sin medida ni clemencia. Periodo de cada de los precios (2014 al 2017) retorno a los tradicionales dficits fiscales y comerciales, mayor endeudamiento externo e interno y perdida de reservas internacionales, signos claros de desaceleracin en el crecimiento econmico.

Suponiendo que el gobierno pueda renegociar los contratos de gas con el Brasil y la Argentina al menos con precios favorables y que podamos sostener volmenes de exportacin acordes a la demanda de estos pases, que tengamos el grifo de la deuda externa abierto, que seamos capaces de reducir el gasto fiscal y sostener una cada de las reservas internacionales importante, podramos tener un PIB algo menor al 4 por ciento, esto es moverse en la cuerda floja.

Lo cierto es que el gobierno ya no tiene el mejor escenario para negociar el gas con Brasil y Argentina, lo cual significar menores volmenes de gas demandados y precios menores en relacin al mercado, por tanto debemos inferir que el fisco tendr menos ingresos y mas demanda del propio gobierno central, gobernaciones y alcaldas, esto nos mueve ha una escena de movilizaciones y pedidos que irn in crescendo, a la par de un mercado internacional renuente a seguir otorgando crdito junto con unas reservas internacionales que apenas podrn solventar siete meses de importaciones, ms el crecimiento de la deuda interna financiada por el Banco Central con su efecto sobre los precios y los niveles de inflacin. Nadie desea esta proyeccin, pero es el camino por el que vamos. Pensemos que an estamos en condiciones de aminorar los impactos de la desaceleracin actual si el gobierno estara dispuesto a reducir el gasto, pero no es as, al contrario, los est incrementando ofertando salud gratuita, aumentando el nivel de capital de los gremiales para no pagar impuestos, regalando movilidades a dirigentes sindicales y actuando como mono con navaja.

Estamos en un precaria situacin de equilibrio y lamentablemente ingresamos a un perodo electoral donde todos ofrecen todo lo que no pueden dar. El entorno interno no facilita la adopcin de ajustes fiscales necesarios y el entorno externo que es ideolgicamente adverso al gobierno tampoco le facilitar las negociaciones sobre el gas. Este sera el escenario posible por el que se encamina la situacin nacional.