Loading
La coyuntura poltica que vivimos, no acompaa a la econmica. Mientras la poltica urgente necesita de una resolucin democrtica la econmica esta pidiendo atencin debida con la misma urgencia poltica.
Los indicadores macroeconmicos estn mostrando una situacin que va de mal en peor y el gobierno contina como si todo estuviera de maravillas. Los ingresos fiscales que son la base sobre la que han construido su fortaleza econmica establecida en la aplicacin del gasto y de la inversin, un gasto mayor en tres veces al que se tena antes del ao 2006 y niveles de inversin pblica del 11 por ciento promedio respecto al PIB, van en cada libre.
Si no tuviramos el escenario poltico de la confrontacin entre alternancia y prorroguismo el debate electoral en estos momentos estara centrado en el tema fiscal y su correlato con el gas como materia prima que es la fuente de esos ingresos.
Desde 1952 hasta 1986 la economa nacional tenia como eje central a la minera, del precio de esta materia prima dependan los ingresos fiscales, por eso la COB dirigida por los trabajadores mineros de la COMIBOL tuvo un poder poltico enorme. Una huelga de la COB paralizaba la produccin de minerales y ello repercuta inevitablemente de los ingresos fiscales con los cuales el gobierno solventaba sus gastos.
Desde la firma del convenios de venta del gas al Brasil en 1999 Bolivia tuvo una fuente de ingresos adicional a la minera, el gas, convenio que fija el ao 2019 como fecha de expiracin. Tanto la minera como el gas hace 18 aos han devenido en ser la fuente primariams importante de los ingresos fiscales. Ambos tienen como referente el precio fijado por los mercados internacionales. De la depresin de los precios en 1986 al crecimiento de estos el 2008, Bolivia ha experimentado lo que es vivir en perodos sumidos en la crisis fiscal y pasar a otro lleno de bonanza. Vivimos en una economa del equilibrio precario.
El concepto de la dependencia econmica, que se le atribuye al imperialismo como la causa de la pobreza, por tener el control de los precios de estas materias primas tiene otra verdad que nos muestra, no como vctimas del poder externo, sino como causantes de nuestra propia victimizacin. Somos dependientes porque queremos.
De qu otra manera se explica que ese mercado que define los precios de las materias primas que exportamos, nos haya beneficiado durante ocho aos y no hayamos superado la fase de produccin primaria? No fue el mercado externo el que tom las decisiones en Bolivia al momento de definir el qu, cmo y para quin hemos gastado los recursos que nos llegaron. Fuimos nosotros, con el gobierno que elegimos, con ese voto de los dos tercios que recibi y que le entreg el poder para que decidieran que hacer con los ingresos fiscales. Y as nos fue.
Sern catorce aos de gobierno continuo,de manej los recursos econmicos nacionales y que faltando un ao para el cumplimiento de su mandato nos dejar sumidos en la misma situacin que tenamos en los aos ochenta, con una economa dependiente, minada por la crisis en ambos sectores econmicos; minera y gas, y sin alternativas para superarla.
La minera descuartizada por la llamada minera cooperativista, manejada corporativamente, que super explota las vetas mineras sin racionalidad econmica, paga impuestos menos de lo que los seores de la minera feudal y no asume obligaciones y por otra parte el gas.
La historia reciente del gas muestra de forma dramtica el comportamiento que tenemos con nuestras riquezas naturales, que tanto defendemos en el discurso y del que tanto nos ufanamos de poseer convirtindolos en esa silla de oro de la que pueden salir sin ningn esfuerzo los milagros de la abundancia.
Bolivia ha tenido cinco aos que podramos definir con la poca dorada el gas. Mercados seguros Argentina y Brasil, demanda al tope de lo establecido en los convenios y precios internacionales que superaron los 100 dlares el barril de petrleo, que segn nos ensean los especialistas en la materia significan, para nuestro gas, 10 dlares el millar de metros cbicos. Este precio ha significado mas de 50 mil millones de dlares por ingresos de exportacin de 2006 al 2018. Ingresos que han servido para potenciar los presupuestos del gobierno central, las gobernaciones, alcaldas, universidades, fondo indgena y las Fuerzas Armadas. Esto se conoce como ingresos provenientes de la renta gasfera.
Cuando el precio del barril de petrleo cae de 100 a 50 dlares, la renta del gas pasa del 10 a 5 dlares el millar de pies cbicos de gas, en promedio esto representa un 40 por ciento de afectacin a los ingresos por exportacin. No es difcil imaginarse el impacto de esta disminucin en los ingresos fiscales y sus efectos multiplicadores. Al impacto de los precios debemos agregar la ausencia de inversiones para la exploracin de nuevos campos gasferos lo cual a su vez gatilla su acelerada super explotacin para cumplir con los compromisos de exportacin y ocasiona una disminucin de las reservas probadas, que de acuerdo al gobierno seran de 10 TCF y que entendidos en la materia dicen que solo son entre 4 a 6 TCF, cifras que indicaran la penosa situacin de tener que exportar menos o vender menos gas al mercado interno.
Lo cierto es que tanto la Argentina como el Brasil modificaran sus demandas de gas tanto en volumen como en precio, obligndonos a tener que competir en el mercado para seguir abastecindolos. El tipo de contrato que hasta el 2019 est vigente con el Brasil ya no se regir por la formula que vena atando el precio del gas al precio del petrleo lo que nos obligar a competir en el mercado con precios que ahora rondan los 4 dlares el millar de pies cbicos de gas.
Estos tendran que ser los elementos centrales de una campaa electoral. Pero no lo son. No estamos concentrados en los importante sino en lo urgente, que es resolver la cuestin del gobierno. Como si tener el gobierno sera la solucin. Y no importa quien lo sea, para el caso, el cuadro de situacin econmico ser el mismo. Sin gas, sin minera, sin industria nacional fortalecida, con el 70 por ciento de la economa ilegal, con fuertes demandas sociales y un endeudamiento externo que ser difcil de atender.
Es lo que nos deja la ruptura del orden constitucional el 2003, el empoderamiento de una nueva burguesa sindical que usufructuar 14 aos de gobierno y que nos dejar en la misma situacin econmica de los aos ochenta, sin reservas internacionales que garanticen tres meses de importaciones, con dficits fiscal y comercial, con endeudamiento externo impagable y con una sociedad sin trabajo estable, con salarios bajos, sin cobertura de salud y una educacin curricularmente atrasada.
Vali la pena la guerra del gas y el derroche de sus ingresos, que financiaron una fiesta de catorce aos?