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Si alguien tiene autoridad para convertirse en eje de convergencia poltica es Samuel Doria Medina, al decidir no participar del proceso electoral tiene ahora la libertad para convocar a la unidad de la oposicin sin sospechas de conveniencias propias. La pregunta es unidad para qu? Y esto lo que me parece importante ahora que el espectro de la visin internacional parece haber despertado, por fin, del sueo cndido en el que se encontraban muchos ciudadanos creyentes en las candidaturas confeccionadas a prisa y sin mucho contenido.
La Unidad debe entenderse como la comn-unin de un objetivo que resulta esencial si queremos recuperar los valores y principios de la democracia, y es no avalar un proceso electoral que contenga al binomio ilegal Evo-lvaro. El primer paso es limpiar el proceso electoral de vicios de nulidad, evitar la usurpacin electoral, el segundo paso es proceder a recuperar el rgano electoral con miembros honestos, crebles y de trayectoria civil intachable, y luego proceder a convocar a elecciones en el marco del respeto al voto y la voluntad democrtica del pueblo. Si estos tres pasos no se producen, cualquier llamado a la Unidad ser un paso en falso con grave costo democrtico.
Estoy de acuerdo con Samuel cuando dice que la situacin econmica no es comparable a la que tiene Venezuela, es cierto, y precisamente por esto desde el exterior se mira al proceso boliviano con ojos distintos, comparativamente, a lo que sucede en ese pas hermano. No se fija la vista en los problemas polticos internos que tenemos, como la reeleccin indefinida que al estar avalada por otras candidaturas hace pensar que el proceso es legal y no contiene elementos de preocupacin que no sean los de una oposicin poltica similar a tantas otras en procesos electorales que hubieron.
La prdida de confianza del ciudadano en sus instituciones, la ausencia de dialogo o la falta de voluntad para corregir polticas junto con el manejo autoritario del gobierno central, son asuntos polticos que en mayor o menor medida tienen todos los gobiernos de la regin, pensar que por ellos en Bolivia las cosas son distintas, y por tanto el apoyo internacional es necesario, es un error.
Tenemos una economa estable porque en esta materia el gobierno, a pesar de sus chambonadas, ha tenido tal cantidad de ingresos por la exportacin de gas y minerales que ni el derroche que hicieron pudo terminar con ellos. Queda un remanente que deba servir para corregir con prontitud el gasto fiscal y evitar penosos ajustes de no ser as. Ahora bien, de este marco de situacin a decir que la tendencia econmica es un camino posible al que lleg Venezuela, y por ello hay que pedir el apoyo internacional para que no se reconozca la candidatura de Evo Morales, no es comprensible ni se justifica. Es un asunto de bolivianos que debemos resolver entre nosotros.
La alternancia poltica es lo que debemos imponer. Si queremos que la comunidad internacional nos oiga y comience a comprender lo que sucede internamente, hay que plantarle cara a este elemento. Desconocer el proceso electoral mientras el binomio oficial se sostenga, es un imperativo no una opcin. Y si para ello hay que movilizar a esa ciudadana hastiada de un gobierno corrupto e incapaz para resolver el bienestar social hay que hacerlo. El otro camino, el de la normalidad electoral que tiene al binomio oficial acompaado de otros, que se dicen de todo y se acusan por nada da seales equivocas tanto interna como externamente. El seor Almagro ha tenido una conducta propia de los desesperados, porque sabe que no ser reelegido y ha vendido muy caro su rostro poltico, all l, no es un tema que deba hacernos perder la calma y la necesidad de buscar la Unidad para tener democracia y no otro gobierno similar al que tenemos.