Jueves 19 de febrero 2026

Cambio de proceso



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En el preciso instante en que el autcrata descenda de la nave que acababa de aterrizar en el aeropuerto de Mxico, not que los huatos de su zapato estaban sueltos; fue ah cuando comenz a darse cuenta de la sombra realidad del exilio, ya que ninguno de sus acompaantes se brind a encorvarse para atrselos.

De all en adelante, su suerte estuvo librada a sus propias y limitadas facultades, entre las cuales la impostura y la mentira ocupan un lugar preferente. Entonces, al igual que el da en que alcanz el solio presidencial y slo saba hacer aquello que sus prebostes del Foro de Sao Paulo le encomendaban, naci su rgimen rodeado de serviles y zalameros que, disearon un gobierno dcil y complaciente para sus bajos instintos.

Con ese trillado discurso que nos hizo escuchar durante cada uno de los trece aos que ocup la Presidencia, convoc a sendas conferencias de prensa internacional, con la certeza de que podra embaucarlos, tal como lo haca en Bolivia. Brind entonces entrevistas de prensa, aviesamente permitidas por las autoridades mexicanas, violando descaradamente los tratados del asilo.

Con vehemencia arrolladora, el fantasma de la cada y el exilio asomaban otra vez,a la mente del autcrata,tratando de convencerlos y convencerseas mismo, que su cada se debi a un golpe de Estado y no a sutimorata renuncia.Con el cinismo ms grande afirm: En 2002 me expulsaron del Congreso por rdenes de la Embajada de EE. UU. para inhabilitarme, ahora me expulsan de Bolivia Olvid acaso que Mxico le ofreci asilo y hasta le mand un avin que l acept?

Y as por delante, Evo incurri en aberrantes embustes que haran ruborizar a unamomia. En esa sarta de falacias afirm: Hasta el da de mi renuncia no haba ni un solo muerto, hemos cuidado que no se usen las balas contra el pueblo Soslayando el hecho que organizaciones de derechos humanos contabilizaron ms de cien muertos durante su rgimen, sin investigacin, adems, del enorme nmero de exiliados y encarcelados durante todo el tiempo que dur su mandato.

Es justo rendir un sentido homenaje a los seores mdicos, que fueron los iniciadores de la cada de esa dictadura de la mediocridad, con un paro que se extendi por casi 90 das, reclamando infructuosamente su incorporacin a la Ley del Trabajo, y la declaracin de su sector, como estratgico al Sistema de Salud.

Muy distinto habra sido el destino de este inslito dictador, carente de los ms elementales valores familiares y de probada insensibilidad social, sial menos una sola vez hubiese visitado el Hospital de Clnicas de La Paz, nosocomio construido hace cien aos, con la misma infraestructura que ostenta hoy, y con profesionales mdicos que, cumpliendo un apostolado ms que un simple servicio, all atienden a todos los ms desposedos detodo bien material.

Quiz en un momento de lucidez habra podido colegir el tirano que, ms de un centenar de estos lazaretos pudieron haberse construido en lugar de su pueril y lujuriosa Casa del Pueblo, reflexin que slo ser realidad con un cambio de proceso.