Sábado 28 de febrero 2026

El presagio de Goni



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LOS RELATOS DE OCTUBRE SIN FIN
T02E04

Para el 16 de octubre de 2003 los medios internacionales pedan que se respetara el orden democrtico, en una clara advertencia de lo que significaba la cada del gobierno, que en ese momento no se miraba como un derrocamiento. Yo recuerdo que da antes por la tarde en la residencia de San Jorge, cuando regresaba a mi domicilio, el olor a violencia y odio se senta en el aire. No entenda an lo que haba sucedido. Cmo en pocas horas el gobierno haba perdido el control y nadie quera escuchar razones, tan solo haba que terminar con todo lo que provoc esa situacin y evitar que se desborden los movilizados en una accin que nadie podra saber cmo terminara.

La ciudadana pacea estaba en shock, todo pareca un enorme campo de batalla, el olor a gases penetraba por los poros de la ciudadana, los rostros cubiertos de pasamontaas y pauelos en estado de apronte, las barricadas construidas con adoquines y piedras, el fuego de las llantas quemadas, los heridos y muertos contados por docenas, los anuncios de una inminente toma de la ciudad y las advertencias de saqueos y quema de viviendas.

En horas de la maana del 17 de octubre Manfred Reyes Villa le haca conocer al presidente Snchez de Lozada su alejamiento del gobierno y eso le quitaba la pata que haca falta para su sostn. Con esa decisin la renuncia del presidente se esperaba en cualquier momento.

Y Gonzalo Snchez de Lozada lo hizo. Esa renuncia deba ser enmarcada en el cuadro de la historia como premonitoria de casi todo lo que ocurri luego en los diez y seis aos posteriores. El derrocamiento de Snchez de Lozada no fue uno ms de los tantos que vivi la agitada y dramtica poltica boliviana.

Honorables Congresales: Bolivia est viviendo horas cruciales. La democracia est bajo asedio de grupos corporativos, polticos y sindicales, que no creen en ella y que la utilizan segn su conveniencia.

Todo esto configura un cuadro de situacin, que, con el pretexto de la exportacin del gas natural, ha violado la esencia de la democracia, que es el respeto al veredicto de las urnas para la eleccin de gobernantes.

Se ha utilizado esa bandera, rehusando el dilogo, para buscar mi renuncia, atribuyndome no solo la responsabilidad de los problemas actuales que confronta la Repblica sino tambin la falta de soluciones. Si as fuera, mi renuncia, que hoy pongo a consideracin del Honorable Congreso Nacional, debera ser suficiente para la solucin de los problemas nacionales

Pero es mi deber advertir que los peligros que se ciernen sobre la Patria siguen intactos: la desintegracin nacional, el autoritarismo corporativista y sindical y la violencia fratricida. Estos peligros se asientan en la circunstancia histrica que los fundamentos de la democracia han sido puestos en cuestin. Quiera Dios que algn da no tengamos que arrepentirnos de todo esto

En la noche de ese 17 de octubre, se sinti el vaco que dejaba la democracia para posesionar la violencia en su lugar. Era el presagio de Goni, el ultimo Estadista del siglo XX boliviano. Los acuerdos que la democracia pactada hizo, sirvieron para que Bolivia tenga los aos ms largos de su historia democrtica. Pero el voto que el 2005, le dio el soberano a Evo Morales encumbrndolo como presidente con los dos tercios del Congreso Nacional fue el inicio de los catorce aos oscuros donde imper el autoritarismo delincuencial como nunca antes en la historia nacional. Y la premonicin se hizo real: se busc dividir a los bolivianos, se usaron sus recursos econmicos como carta ideolgica para fomentar la corrupcin sindical, se derrocharon las exportaciones del gas que usaron como pretexto para derrocar al gobierno, y se pisote la democracia a un punto tal que la autoridad del Estado pas a ser el juguete del tirano para decidir si respetaba o no las leyes.