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En una extraa, como reveladora confluencia de conspicuos personajes, que hace diez das tuvo como escenario el Aeropuerto de Miami, se pudo ver, casualmente, deambulando por esa misma terminal aeroportuaria, al ministro de gobierno Murillo, al Senador Ortiz y, por su parte, a Luis Fernando Camacho, a Marco Pumari, y al prfugo exgerente de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones Elio Montes, que haban llegado a los EE. UU. por diversas razones.
La nica y evidente diferencia que se pudo advertir en dicha escena fue que, Murillo y Ortiz, en su calidad de visitantes oficiales, iban escoltados por agentes del FBI, en cambio Elio Montes, tambin era conducido por agentes, pero enmanillado, hasta el centro de detencin Krome, por no haber declarado una cuantiosa suma de dinero que llevaba consigo a tiempo de arribar a esa terminal area.
Dicho suceso no tendra nada de particular, y menos sera motivo de comentario, si las condiciones polticas de nuestro pas discurrieran con normalidad empero, a la cada de la dictadura masista, el gobierno transitorio contrajo el compromiso de pacificar al pas y celebrar elecciones limpias y expeditas, encargo que est siendo cumplido a cabalidad, sin embargo, pareciera que nos hemos vuelto a sumergir en ese clima de paranoia y desconcierto, pese a los loables esfuerzos gubernamentales de cumplir fielmente su juramento.
Todava no se han iniciado las campaas electorales, y un considerable segmento de la poblacin pareciera haber sido presa del Sndrome de Estocolmo, ese trastorno psicolgico que sufren algunas personas que han sido secuestradas (como los bolivianos durante 14 aos), mostrndose comprensivas y, hasta compasivas, con la conducta de los secuestradores; identificndose con sus ideas, ya sea durante el secuestro o tras ser liberadas.
El fantasma del secuestrador est latente y amenaza volver pese a los mltiples actos de latrocinio y crimen cometidos durante la pasada dcada y media. Dudosas muestras demoscpicas nos inducen a auto flagelarnos, sin siquiera esperar los debates de campaa, o los cargos que la justicia eche sobre ellos.
Hasta la fecha, el MAS nos ha presentado como spot de campaa slo las patticas apariciones de sus candidatos, de donde podemos inferir, sin la necesidad de leer encuestas, que es ms fcil que Choquehuanca gane la Gaviota de Oro en el festival de Via del Mar, a que obtenga la vicepresidencia de la repblica en las prximas elecciones. Aun contando con los invalorables servicios que le prest a Chile por el Silala, en el acuerdo firmado con el usurpador el 18 de julio de 2009.
De la rpida actitud de las autoridades estadounidenses, podemos colegir la existencia de un frreo apoyo a las nuestras, ante todo en la captura de bandidos que estn involucrados en la comisin de delitos como el narcotrfico, o aquel bribn que, enquistado en una de las empresas del Estado, ha dado pbulo a que slo se hable de su repugnante actitud en ENTEL, para hacernos olvidar las oscuras ENTELEQUIAS del dictador.