Martes 17 de febrero 2026

No hay pandemia que dure cien años



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As como la peste china viene asolando a varios pases del mundo, en 1989 surgi en el Brasil una endemia poltica denominada Foro de Sao Paulo, como un virus que, despus de contagiar a su pueblo o clula husped, adopt las caractersticas de una Pandemia, que muy rpidamente se extendi por todo el Continente.

Detrs de la creacin y manejo de esta toxina, estaban los laboratoristas cubanos que, con la ayuda de cientficos adictos a su esencia, supieron alterar el ADN del virus, potencializando su capacidad letal,con la corrupcin y el narcotrfico.

Durante ms de catorce aos, los bolivianos nos convertimos en conejillos de indias de estos sabios y as nos fue. No nos dejaron ni las llaves de los laboratorios y, por el contrario, se declararon dueos y soberanos de un territorio situado en el corazn mismo de nuestra patria, donde ni la polica, ni las fuerzas armadas pueden ingresar y/o para hacerlo, deben parlamentar con ellos, como si de un pas extranjero se tratara.

Una de las primeras vctimas de esta peste fue la Argentina, donde las condiciones all reinantes eran como un excelente caldo de cultivo para este patgeno. Fue as como esta bella y otrora poderosa nacin, no solo cay duramente ante el embate de esta pandemia, sino que logr combatirla empero, despus de alcanzar una pasajera mejora de cuatro aos,tuvo la mala fortuna de sufrir una recada que la convirti en un depsito de alimaas, desde donde todava diseminan la peste, y amenazan volver a comandarnos, como si nada hubiese acontecido.

Per y Ecuador, pases muy similares al nuestro, especialmente en lo que a la hoja sagrada se refiere, pasaron por la satrapa de los empresarios del demonio y de los crteles de la droga. A la fecha, son varios los exmandatarios de esos pases que, o murieron, o esperan en capilla el fallo de la justicia que los haga pagar sus aberrantes actos de corrupcin.

Paraguay y Uruguay, sirvieron solapadamente de trnsito de la droga, o de parasos fiscales destinados a soterrar los dineros mal habidos,como mascarones de proa, los unos pusieron a un cura travieso al mando del Estado, y el otro, a un provecto tupamaro, ex secuestrador y ahora pontificador de honradez y buenos modales.

Otro de los pases ms castigados fue Venezuela que, luego de ms de tres dcadas de dictadura castrochavista, no logra superar esa pandemia, por el hecho de haber dilapidado su inmensa fortuna en mantener esa entelequia y servir de santuario a todos los delincuentes que, sin compasinalguna, la desangraron hasta hacer que cuatro millones de sus ciudadanos deban huir de esa otrora multimillonaria nacin, en busca de comida, medicamentos, y su misma subsistencia.

Finalmente, Mxico, la cuna de eminentes hroes de la libertad, hoy se encuentra comandada por un decrpito demagogo que, desde su discurso maradoniano de posesin, mostr su inocultable complicidad con el Seor de los Cielos, cerrando este cruel circuito de latrocinio y escarnio, donde nuestra ltima esperanza radica en ese viejo refrn: No hay pandemia que dure cien aos, ni pas que la resista.