Sábado 07 de marzo 2026

El diablo no sabe para quién trabaja



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El derecho a la vida, la alimentacin y la salud son derechos humanos inalienables y todo lo que ayude a tal propsito es un derecho derivado, como el permitir a nuestros sacrificados productores agrcolas, acceder al uso de la biotecnologa para producir ms y mejores alimentos.

Dada la inversin por varios miles de millones de dlares durante dcadas en campos; maquinaria y vehculos; construcciones civiles, silos, laboratorios y mantenimiento de caminos -ejecutada por cambas, collas, chapacos, japoneses, menonitas, rusos, argentinos, brasileros, etc.- permitirles el uso de semillas genticamente mejoradas para aumentar la produccin con mayores rendimientos antes que por deforestacin, sera digno de apoyar.

Esta tecnologa ayuda a enfrentar los efectos del cambio climtico, v.gr., con semillas tolerantes al stress hdrico y a bajar el costo del control de plagas asociadas, llevando al cultivo a desarrollar su mximo potencial. Permite, adems, una produccin ms amigable con el medio ambiente siendo una bendicin para la biodiversidad global que ayuda al desarrollo de los agricultores por ser una tecnologa de fcil acceso (lo dicen ms de 150 Premios Nobel).

Si el complejo oleoproteico de la soya ha permitido a Bolivia ahorrar millones de dlares al sustituir la importacin de aceites vegetales y grasas animales, con soya nacional; y, si gracias a la tcnica conservacionista de la siembra directa y la rotacin de cultivos con trigo, maz, girasol y sorgo, cada da comemos pan; carnes de res, pollo, cerdo y pescado; huevos, leche, queso, mantequilla, yogurt y otrospor qu el agronegocio del grano de oro es criticado?

Pero, el modelo agroproductivo cruceo va ms all del mercado interno, pasando de la seguridad a la soberana alimentaria, generando ms de 1.000 millones de dlares por excedentes exportados, siendo la mano de obra de los bolivianos, el principal valor agregado. Ms de 1.000.000 de personas dependen directa o indirectamente de la cadena productiva de la soya. Muchos de los exitosos agroproductores a escala de hoy, fueron migrantes pobres que llegaron del interior expulsados por el clima, las plagas y la agricultura de subsistencia.

Por ello, es incomprensible una reciente Accin Popular interpuesta en contra de la agrobiotecnologa que -al ser impopular para decenas de miles de productores agropecuarios, industriales, exportadores y sus familias- los llev a articularse para defenderse. Ciertamente, el diablo no sabe para quin trabaja

(*)Economista y Magster en Comercio Internacional