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Vamos a ver, hay una linea roja que no se puede pasar y es aquella que demarca la ley. Cuando un poltico en el uso del poder transgrede la ley, se mofa de ella y simplemente la desconoce aduciendo que lo hace para defender al pueblo, una vez que lo hace ya nada lo detiene.
Esta es una caracterstica del castro-chavismo. El rgimen castrista en Cuba hace sesenta aos que confecciona leyes a su medida y las irrespeta cuando no le cuadran, el rgimen de Chvez-Maduro hizo y hace lo mismo, el rgimen de Ortega en Nicaragua y Evo Morales en Bolivia desconocen la propia Constitucin que aprobaron, se burlan de las leyes que promulgaron y deciden lo que les viene en gana en nombre del pueblo.
Y es que los socialistas del siglo XXI no tienen valores ni principios sino intereses concretos que defender. Todos estn ligados por actividades delincuenciales relacionadas al narcotrfico. Siendo este el inters econmico que tienen, la democracia pasa a ser un instrumento que utilizan, y a la que no le asignan ninguna importancia, que no sea aquella que prioriza el narcotrfico. Son por tanto jefes de una mafia que han logrado convertir a los Estados que dirigen en narco-Estados y que fungen como polticos para presentarse en sociedad.
Evo Morales al comienzo de su mandato el 2005 declar que la ley era un obstculo y que cuando eso suceda l simplemente la ignoraba. Consideraba que su autoridad estaba por encima de la ley y que esta no poda poner freno a sus propsitos. As gobern durante 14 aos y nada hubo que lo disuada de esta manera de pensar y de actuar. Hizo aprobar la Constitucin Poltica del Estado Plurinacional en un cuartel y en un Congreso que se atribuy facultades constituyentes, con esa Constitucin destruy la institucionalidad que se fue edificando desde 1982. A partir de ese momento ya nada pudo detenerlo.
Planific la eliminacin de la oposicin poltica, la judicializ y/o la corrompi, amordaz a los medios de comunicacin y uso el chantaje para someterlos, se dot de normas que le permitan hacer negociados legalmente, urdi y ejecut asesinatos aduciendo que se pretenda un magnicidio, apale a indgenas y discapacitados, encarcel a opositores sin juicios y utiliz ms de 50 mil millones de dlares provenientes del gas como si fuera su propia chequera.
Todo esto culmin con el desconocimiento al voto del referndum para hacerse reelegir por cuarta vez, que le dijo NO. Oblig a los jueces del Tribunal Constitucional a cometer prevaricato para que legalizaran como un derecho humano ser reelegido. Posteriormente planific y ejecut el fraude electoral el 10 de octubre de 2019.
Con todos estos antecedentes, cmo es posible que se le otorgue la credencial de poltico y se lo trate como a tal, se permita al instrumento poltico que dirige participar de las elecciones y se sostenga a sus diputados y senadores, cmplices y encubridores del fraude que le hizo huir como si fueran representantes de la ciudadana?
Y si como esto no fuera suficiente, se le permite usar su condicin de exilado para convulsionar al pas, se permite a sus socios delincuentes bloquear ciudades, ocasionar escasez de oxgeno y muertos por la pandemia, amenazar con hacer volar media ciudad de El Alto atentando la planta de gas de Senkata e inventarse leyes y promulgarlas para generar caos social y descontento.
Una sociedad permisiva que a todo esto le asigne poca importancia o que asuma, que es peor, como algo a lo que hay que acostumbrarse, esta perdida. Sus lderes que permitan todo esto para uso electoral no merecen serlo. El pueblo que vote y que defienda a quien trata a la ley como basura merece tener a delincuentes como gobernantes.
Decimos que los bolivianos somos tumba de tiranos, entonces no nos convirtamos en creadores de ellos.