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Debe ser muy duro para un presidente electo enterarse de que su eleccin fue resultado de un procedimiento irregular, que le dio la victoria cuando, en realidad, no la mereca.
Y debe ser difcil ponerse a gobernar un pas de personas reales, de carne y hueso, cuando has sido elegido en medio de una ficcin, de cifras manejadas por computadoras que te atribuan votos que no eran los tuyos.
Vas a estar a la cabeza de un reino donde la gente no te quiere, donde la gente de las ciudades, de todas las ciudades, te miran como un intruso, como al engendro de una estafa.
Esas sern pesadillas de la tica, un sistema de valores que no es obligatorio tener ni respetar, pero hay obligaciones de la conciencia, de la moral, que son ms difciles de eludir.
El presidente electo debe encarar problemas que l mismo ayud a crear cuando se desempeaba como ministro de Economa de un gobierno que no respetaba ninguna de las leyes de la economa.
Sabes que hiciste mal en callar cuando el caudillo al que obedecas tomaba decisiones contrarias a todo lo que habas aprendido en la universidad, como el haber sobrecargado con empleados a una empresa que apenas mantena el aliento.
O haber aceptado que una planta industrial muy cara, la ms cara de la historia del pas, sea instalada en la regin menos propicia, pero que era preferida por el caudillo.
Por lo tanto ests ante la oportunidad de elegir tu propio comienzo, as como hizo Lenin Moreno en Ecuador, cuando decidi romper con la pesada y vergonzosa carga que haba recibido de su caudillo.
No es necesario mantenerte fiel a un proyecto que te avergenza, que quiz sea repudiado por tu propia familia, es decir tu mujer y tus hijos.
Es cierto: una actitud de esa magnitud sera mejor si hubiera surgido de un respaldo electoral verdadero y honesto y no de una estafa electoral. Pero los caminos de la poltica son tan variados como los que existen para llegar a Dios.
Te ayudara pensar que podras estar empezando algo nuevo, sin condicionamientos del pasado, pero algo que te llene de emocin y de orgullo.
Gran parte del mundo te mira como si fueras el ngel exterminador que lleg a restaurar la democracia en un pas donde se produjo en golpe de Estado, pero los bolivianos te miramos como el agente que lleg para restaurar la dictadura.
No importa si llegaste mediante un fraude, porque este es tu momento. Tienes la oportunidad de hacer bien las cosas y ganarte a esos electores que te repudiaron en el escrutinio verdadero.
Siglo21bolivia.com