Lunes 09 de febrero 2026

Apoteosis de la estulticia



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El concebir un plan negro, que se estara urdiendo en la escuela de inteligencia de las Fuerzas Armadas en su contra, y con acciones de desprestigio, slo puede caber en la mente de un obseso cromtico que ve negro todo lo que no le conviene, y blanco, como la Diosa, que le da riqueza y poder.

Semejante ocurrencia no revestira mayor importancia, ya que en Bolivia lo que NO ocurre es raro, si en su urdimbre no estuviesen involucradas instituciones y actores de importancia en el quehacer nacional, pertenecientes a su propia tolda poltica, como el ministro de Gobierno, a quien el denunciante confiesa tenerle miedo; el actual presidente interino del Estado, Andrnico Rodrguez; y algunos asamblestas de su propio partido, como Leonardo Loza y Gualberto Arispe.

En esta suerte de frentica delacin, el lder cocalero acus incluso al exministro Hugo Moldiz, de quien dijo: Me llama presidente; al ministro de Defensa, Novillo, por negar la existencia de este plan negro y a quien le sugiri investigar este tema, reflexionndolo a no mentir; y finalmente, al general de Ejrcito Ziga, de ser cooperadores de esta tramoya. Mostrando una fotografa afirm: que esta informacin de sus andanzas le llega de parte de militares patriotas.

Atribuir la maquinacin de este siniestro propsito a colegas del mismo gobierno, del que el denunciante es jefe, constituye una suerte de amenaza histrica que pareciera rezar: Yo muero, pero a la masa que dejo enriquecida, nadie la podr salvar.

A este srdido cuadro de dimes y diretes, vino a sumarse la emisin de un informe de la Comisin Interamericana de Derechos Humanos, fijando la responsabilidad del gobierno de Evo Morales en la ejecucin de las vctimas del Hotel Las Amricas, en Santa Cruz, en 2009, al ordenar ilegalmente dicho operativo, sin pensar en las consecuencias jurdicas y personales que sobrevendran y mucho menos que stas llegaran 12 aos despus de ese horrendo crimen, cuando sea sometido a juicio y el Estado tenga que reparar los daos causados.

El Estado podra actuar de inmediato, porque estamos en etapa de asumir las recomendaciones de la CIDH, que hasta ahora se limitan slo a eso, salvo que exista Un pacto de cawalleros que obligue a no abrir una etapa de conciliacin de las partes a sabiendas de cmo nos va en este tipo de conciliaciones y/o arbitrajes, lo cual dara paso a que la Comisin se convierta en una especie de fiscal y acuse al Estado boliviano ante la Corte Penal Internacional de Justicia.

Suponemos que, ni el ms avispado Yatiri o clarividente le habra presagiado alguna vez al Jefazo, que su destino lo hara volver a la Haya, ya sea para recuperar ese mar que perdimos, por su exuberante inoperancia, o a responder por el mar de lgrimas que dej a su paso de gobernante, caracterizado por la Apoteosis de la Estulticia.