Viernes 27 de febrero 2026

Si resucitara el MAS



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Los dirigentes del MAS han llevado a ese partido a un punto en el cual slo le queda pasar a mejor vida y, de paso, dejar mejores das para los bolivianos.

Las acusaciones sobre hechos de corrupcin que se hacen los masistas le han ahorrado el trabajo a la oposicin, que ahora slo debe prepararse para el futuro.

La nica esperanza que tiene el partido condenado por sus propios pecados es que los bolivianos hayan perdido la capacidad de discernir entre el bien y el mal.

Si las acusaciones contra los masistas de parte de sus rivales masistas no fueran razones suficientes para que los ciudadanos condenen a ese partido para siempre, el MAS podra tener esperanzas de recuperarse, de resucitar.

Uno de los frentes del masismo ha percibido esa posibilidad y, muy previsor, trabaja para el futuro, pero de un modo muy propio de ese partido.

No quiere purgar sus pecados, admitir que su plan fue destruir el pas, acabar con sus instituciones: se propone hacer que los ciudadanos acepten la amoralidad como nueva norma de conducta.

Es curioso que ninguno de los bandos del masismo proteste o por lo menos niegue las acusaciones de corrupcin que recibe de sus rivales dentro del partido.

Los dardos que se han lanzado hicieron blanco incluso en los hijos de los que se disputan la direccin del partido, pero ninguno de los aludidos ha protestado.

La esperanza de recuperacin del MAS est confiada, por lo tanto, en que los bolivianos hayan sido ganados por el mal.

La corrupcin no es un pecado descalificador dentro del MAS. Sus militantes, por lo menos en las altas esferas, dan la razn al presidente mexicano: sin corrupcin no hay gobierno.

Es el resumen ms sincero de la poltica del socialismo del siglo XXI. Ellos trabajan slo para enriquecerse usando la corrupcin como herramienta.

Carlos Romero, el exministro masista, lo repite a diario: el gobierno de Luis Arce ha superado a la primera gestin del partido y ahora practica la mega-corrupcin.

Pero hay un indicio favorable a la resucitacin del MAS: ninguna institucin, ni la contralora, ni la procuradura, ni la justicia se han enterado de estas denuncias.

Haba que llevar estos cargos a un tribunal, para un fallo, pero no ocurri nada, lo que muestra que la filosofa del mal ha ganado terreno.

El nico indicio que permite sospechar que el partido del mal se acab, se meti en la tumba cavada por sus propias manos, son las encuestas.

Diferentes mediciones de las preferencias de los bolivianos confirman las predicciones de que obtendra entre 17% y 20% de los votos.

Eso, por supuesto, sin el fraude, lo que muestra que es imprescindible extirparlo del sistema electoral. Tarea urgente para quienes desean enterrar al monstruo y sacar al pas de esta pesadilla.

Siglo21bolivia.com