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El Programa Bolivia en la Era de los Biocombustibles se lanz el 8 de marzo del 2018 y, el 15 de septiembre de ese ao, la Ley 1098, estableciendo el marco normativo para producir, comercializar y mezclar aditivos de origen vegetal -bioetanol y biodisel- con la mira puesta en sustituir gradualmente la importacin de gasolina y disel, precautelando la seguridad alimentaria y energtica con soberana, segn la indicada norma.
En un contexto en el que la tasa de crecimiento econmico de Bolivia haba bajado por cuarto ao consecutivo, desde el 2014, no poda haber sido ms providencial tal iniciativa, como tampoco pudo haber una mejor noticia para el Norte Integrado, siendo que el 60% del precio del bioetanol tiene que ver con la caa de azcar como materia prima, por lo que el principal artfice del cambio pasara a ser el productor caero.
Como se plantearon las cosas en aquel entonces, la produccin de bioetanol deba implicar que lo hecho en casi 80 aos de agricultura comercial de la caa, pudiera ms que duplicarse hasta el 2025 a partir de la mezcla de etanol con la gasolina al 20%; ese era el gran sueo por materializar.
La sinergia pblico-privada que se dio ese ao, basada en la confianza mutua entre los actores, reanim la expectativa de crecer mucho ms, de la mano de un sector tan dinmico como el agrcola/agroindustrial, cuyo efecto multiplicador est fuera de toda duda.
El optimismo era notable, pues, producir alcohol anhidro para mezclarlo con un combustible fsil como la gasolina, resultara, adems, de beneficio para el medioambiente, lo que IBCE y CAINCO haban dicho en 2008 en el libro Biocombustibles sostenibles en Bolivia, abogando por su produccin bajo la trada virtuosa de que no solo fuera econmicamente viable, sino, ambientalmente sostenible y socialmente responsable.
Sobre la base del compromiso de emprender una cuantiosa inversin por parte del sector privado, tanto para ampliar el rea de cultivo de la caa como para aumentar la capacidad de deshidratacin y almacenaje en los ingenios, el objetivo era producir, slo en ese ao, 80 millones de litros de bioetanol, sin comprometer, en absoluto, la seguridad alimentaria.
Entre los objetivos, contaban: Sustituir un 10% del consumo de gasolina fsil; ahorrar centenas de millones de dlares por la menor importacin de gasolina y aditivos; crear un mercado interno de etanol; ofrecer al consumidor una gasolina de mayor octanaje; crear 27.000 empleos directos y decenas de miles de indirectos en los prximos aos; beneficiar a ms de 100.000 personas y bajar la emisin de gases contaminantes por la menor quema de un combustible fsil a sustituir con la produccin de una gasolina ecolgica boliviana.
Basado en el primer contrato con YPFB para abastecer de etanol, hace 5 aos, el sector caero invirti en mejorar su productividad comprndole urea a YPFB, habilitando tierras de otros cultivos para no desboscar y llevando adelante un programa de produccin amigable con el medioambiente; por su parte, el sector sucroalcoholero realiz enormes inversiones para ampliar su capacidad de deshidratacin de alcohol y almacenamiento.
Si piensa bien, fueron los actores privados quienes asumieron todo el riesgo de la inversin y la produccin de bioetanol y, contra las inclemencias del clima -sequa a veces o exceso de agua en otras- gracias a Dios, no fallaron, honraron su palabra, soportndolo todo para cumplirle al Estado.
A cinco aos de esta experiencia, es de esperar que la mezcla con etanol aumente, por el bien del pas, ya que a mayor produccin de bioetanol, menor importacin de gasolina, mayor ahorro de divisas y ms movimiento econmico, siendo que para producir ms habr que invertir ms tambin, lo que generar ms empleo e ingresos para las familias e impuestos para el Estado.
Hay que recordar que la Ley 1098 autoriza la mezcla de gasolina con etanol hasta un 25%.
Los biocombustibles vinieron para quedarse, es verdad, no solo porque el propio Estado invierte para producir biodisel, sino tambin, porque YPFB ha reconocido que ser necesario producir ms bioetanol -mencionando al sorgo como materia prima- confirmando que la primera experiencia con el etanol ha sido exitosa, pasando de ser una expectativa a ser una realidad en pro de la diversificacin de la matriz energtica, adems.
Tomando en cuenta la comprobada experiencia del sector caero y de los ingenios para invertir, asumir riesgos, producir y cumplir a cabalidad sus compromisos; la ms que demostrada eficiencia de la caa de azcar, como la materia prima ideal para hacer etanol; que el propio sector sucroalcoholero tiene ya la capacidad de producirlo a partir del sorgo y el maz, tambin; y que a Bolivia le urge cuidar hoy ms que nunca los dlares que tiene, quiera Dios que el nuevo contrato con YPFB refleje la visin pblico-privada que tanto cost forjar para sustituir importaciones, reconociendo a cada quien su aporte a la soberana energtica precautelando la seguridad alimentaria.
(*) Economista y Magster en Comercio Internacional