Jueves 30 de mayo 2024

Los ladrones al poder



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Con frialdad, como quien programa un aborto, el gobierno de Luis Arce anuncia que creará 160 empresas estatales, para sumarlas a las 70 ya quebradas, causantes del más grande déficit fiscal de la historia.



¿En esto consiste ser político, en decidir cosas que sólo te beneficiarán a ti y a tus seguidores, porque les estarás dando empleo (pegas), aunque con ello estés hiriendo de muerte a la economía?



Viendo a estos sinvergüenzas se entiende lo que está haciendo Javier Milei en Argentina: cortar con motosierra el bosque de corrupción plantado por los que usan el Estado como una chacra repleta de parásitos.



El gobierno de Arce no tiene dólares para comprar la gasolina y el diésel que necesita el país, le debe a los bancos privados, mira cómo el gas natural se acaba por culpa de su partido y cómo la industria del litio ha sido asesinada en el vientre de la Pachamama por la corrupción masista...



Pero anuncia que este año creará 25 nuevas plantas industriales estatales para ponerlas en manos de Emapa, el más grande nido de ladrones del MAS, como se observa en el caso Ostraicher, donde la tierra es usada para hacer negociados. Llegaron a sembrar maíz y ordenaron 19 fumigaciones, cuando sólo hacían falta dos, porque el negocio está en la contratación de los fumigadores. O el robo de la producción de arroz, por miles de toneladas. Con el detalle de que Ostraicher no era el propietario de esas tierras, sino una señora.



Entonces, ocurre que el gobierno masista creará 160 empresas estatales que terminarán siendo como Huanuni, una empresa estatal que ahora mismo está en manos de los ladrones, es decir de los "jucus", una especie de sindicato conformado por gerentes, policías, militares y los sindicatos.



En las estadísticas oficiales se confirma que los principales proveedores de concentrados de estaño no son las empresas creadas en 1953, sino quienes representan a los "jucus", los ladrones de mineral.



De lo que resulta que la gran revolución de abril de 1952 terminó, al cabo de setenta años, beneficiando a los ladrones de mineral.



En 1917 Bakunin había dicho en Moscú que las revoluciones las harían los ladrones, los maleantes, aunque Lenin decía que la harían los proletarios, que en ese momento representaban 2% de los trabajadore rusos.



Lenin se impuso y aplicó la "dictadura del proletariado", que terminó en 1991, cuando los jerarcas soviéticos se apropiaron de las empresas de la superpotencia: al final, los ladrones resultaron siendo los ganadores.



En Huanuni y en todas las empresas estatales bolivianas pasa lo mismo.



Siglo21bolivia.com