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Bueno, luego de casi cinco aos, al final, comenzamos a darnos cuenta de algo que no quisimos ver, ms por tercos que por ciegos. Y es el blindaje con el que est ahora protegido el Presidente Evo Morales, blindaje no solo interno (boliviano) sino externo, que es el que la comunidad internacional le otorga.
La mirada del mundo haca el proceso boliviano, deca yo, en muchas ocasiones, es de conmiseracin, algo as como un dejar hacer y dejar pasar, comprendiendo que ello es necesario para que los indgenas bolivianos, aprendieran a gobernarse. No creo que el mundo diplomtico, no sepa, o no comprenda, el devenir de la historia en Bolivia, saben muy bien que pas en la revolucin de abril del 52, y las reformas posteriores que se sucedieron. Pero todo ello fue hecho, desde la mirada externa, por las minoras blancoides y no por los mismos indgenas.
As que es comprensible, que piensen, que todo lo sucede en Bolivia ahora, es fruto de la directa intervencin de los indgenas en el Poder y que esta fase, denominada por ellos, como descolonizacin, sea un proceso interesante. Bolivia, dicen, es el nico pas de Sud Amrica en el que, cuando uno llega, puede ver a los aimaras y quechuas en vivo y en directo, caminando por su calles y oficiando su comercio. Es lgico, entonces, que ellos sean ahora protagonistas directos de su propio destino. Eso, miran con agrado.
Por cierto que el mundo diplomtico entiende que este proceso conlleva algunos excesos fruto del aprendizaje del saber gobernarse que no se pueden magnificar, a extremos de mostrar intolerancia al gobierno. Declaraciones presidenciales fuera de tono y lugar, o acciones directas como la expulsin del Embajador norteamericano, y la DEA, son para este concierto externo errores que sern superados con el tiempo.
Puestas as las cosas, no parece haber nada, que por ahora, conmueva a la comunidad internacional a ser ms exigentes con el gobierno actual, como lo fueron con los anteriores. El caso del narcotrfico, por ejemplo, cuidadosamente controlado y condicionado, en el pasado, ahora se mueve con una libertad que ya hubiera querido tener el ex Presidente de facto Garca Meza, qu provoca esta laxitud de la comunidad internacional ante este territorio libre creado por el gobierno de los originarios? No hay una respuesta coherente y aquella de que ahora el trfico de drogas se va a Europa y no a los Estados Unidos, no parece ser suficiente, como para mirar al techo mientras llenan su casa de drogas.
Y las cifras macroeconmicas? Que son el resultado de precios y no de produccin, ahora reciben alabanzas del Fondo Monetario Internacional, que no hace mencin a la enorme condonacin de la deuda externa ejecutada en este gobierno, pero negociada en los anteriores y que calla ante el desfase de la produccin y la demanda interna que es mayor gracias a los ingresos provenientes del narcotrfico y que presiona sobre los precios, que no dice nada de la cada libre de la inversin interna y externa privadas y de la ineficiencia con la que se maneja la inversin pblica y del cuantioso regalo de ingresos que tienen ahora las petroleras, que cobran el 18 por ciento en boca de pozo, pero ms del 30 por ciento en reconocimiento de supuestos costos recuperables, que explica su silencio, por recibir sin invertir en el rubro. Todo esto no tiene importancia?
En cuanto al respeto a los derechos humanos y al Estado de Derecho, ya resulta penoso tener que detallar la lista de transgresiones, violaciones y atentados que se vienen sucediendo, baste decir que en el marco de un control efectivo del Poder Ejecutivo a los otros dos poderes reconocidos constitucionalmente, todo cuando se haga o se diga ha perdido hace tiempo contenido tico y de justicia.
La inversin de valores es tan fuerte, que linchamientos, asesinatos, revueltas provocadas desde el gobierno con ms de 60 muertos hasta la fecha, se mira como acontecimientos lamentables o errores con daos colaterales que no tienen efecto sobre la comunidad internacional.
Bolivia parece encaminada a ser un pas sin solucin, a sostener su retraso histrico y a convertirse en un incordio internacional en el mediano plazo. Toda esta contemplacin internacional parece estar ms de acuerdo con que este proceso justifique una intervencin que simplemente un factor de tolerancia racial. O quizs ni eso.