Martes 12 de mayo 2026

Nivelación con sabor a Garsolinazo



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Son muy pocos los gobiernos en el mundo -sino el nico- que al igual que el boliviano se lance sin red hacia el vaco, con la nica esperanza de que el pblico, lase el pueblo, lo salve de una inminente cada mortal. Dicho prodigio acaba de suceder con el decreto masista, que dispone un incremento del 80% en el costo de los hidrocarburos, ante una poblacin estupefacta y narcotizada por las fiestas navideas y del ao nuevo.

Este es el fracaso de una poltica demencial de hidrocarburos que, bajo el marbete de una supuesta nacionalizacin, cay primero en manos de delincuentes y hoy, en poder de ineptos.

Cuando Evo Morales inici su gestin, Bolivia produca un 40% de los hidrocarburos que consume. Dicho porcentaje baj al 16% en estos cinco aos, lo que forz a importar de Venezuela, Chile y Per, casi el 80% del Diesel, gasolina y gas licuado, obligando a un subsidio aproximado de 400 millones de dlares y la amenaza de que dicha subvencin dispare un proceso inflacionario incontrolable.

La construccin de una planta separadora de lquidos, que son exportados gratuitamente junto al gas, vuelve a ser aquel proyecto prioritario que la corrupcin frustr con el asesinato de un empresario; con el presidente de YPFB en la crcel;  y con la prdida de una millonada de dlares destinada a la construccin de dicho emprendimiento. Entretanto, a dos aos de esos luctuosos sucesos, los bolivianos vemos azorados que no se adelant nada en dicha planta y en su lugar se prefiri comprar un satlite y un  avin de lujo para S.E.

La exagerada ideologizacin de la poltica petrolera conlleva la fuga de las inversiones y el consiguiente estancamiento en las labores de exploracin y explotacin de nuevos yacimientos.  Por ejemplo: YPFB alquil en Venezuela, a un elevado costo,  un trepano chino que apenas lleg a la aduana le fue sustrado el cerebro y hoy yace en algn punto de la amazonia pacea en espera de taladrar un pozo. Bajo ese accionar errtico se pone nuevamente en evidencia que aquellos modelos populistas basados en una economa de estado slo sirven para perpetuar gobiernos totalitarios de corte demaggico y un discurso populista que aniquila el aparato productivo del pas.

Hoy sabemos que el bajo precio de la divisa norteamericana es artificial y que, con las medidas econmicas recientemente adoptadas, estamos frente a una devaluacin inminente. Si el gobierno vino apreciando la moneda nacional con respecto al dlar, motivando un ndice de inflacin espurio del orden del 5%, fue para que ste sirva de base en la negociacin de los salarios, tras la dictacin del gasolinazo. Una vez pasada la conmocin actual, dicha poltica de revalorizacin del peso boliviano habr llegado a su fin y la udepizacin de la economa ser ineludible. El dlar, hoy barato por influjo del lavado, tender a subir hasta niveles estratosfricos y entonces, s ser difcil distinguir entre Una nivelacin y un ajuste  con sabor a Garsolinerazo.