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Han sido varios e infructuosos los intentos dirigidos al fracaso de la Cumbre Iberoamericana que tuvo lugar en Asuncin del Paraguay, entre los cuales es preciso destacar una extraa pandemia de cncer que asola a los presidentes socialistas de la regin y el resentimiento de muchos de ellos contra el reino de Espaa, por su involucramiento en la cada del dictador de Libia, en cuyos bancos habran sido depositadas suculentas sumas de dinero mal habido que, huyendo del sistema bancario capitalista, corrieron la misma suerte de Gaddafi.
Es lamentable que Bolivia fuese uno de los pases que ms fracasos recolect en este magno encuentro. Primero, el fiasco que pesa sobre las espaldas del propio presidente y de su canciller, quienes encabezaron la delegacin, al no haber logrado la inclusin en la denominada Declaracin de Asuncin ni de la ms mnima referencia a nuestro centenario reclamo martimo con Chile. Como si los rotos nos hubiesen embargado la voz con argumentos irrebatibles, como el caso Sanabria o el trfico de los vehculos chutos.
A esta serie de fracasos se aade el chasco sufrido por el ministro de hacienda Luis Arce, al no poder convencer al Grupo de Accin Financiera Internacional sobre el blanqueo de capitales, de sacar a Bolivia de la lista negra de pases cuestionados por el lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.
Como si de un accionar sincronizado y premeditado se tratara, pesaron tambin en contra de nuestra causa los serios problemas que Bolivia enfrenta por el trfico de drogas como: la mega fbrica descubierta en el parque TIPNIS, con el saldo lamentable de un joven oficial asesinado; la remisin por la DEA, a un juzgado de La Paz, del expediente Sanabria con nombres y apellidos de posibles cmplices; y una avioneta con 400 kilos de cocana que proveniente de Bolivia aterriz en Paraguay el mismo da en que se inauguraba la Cumbre.
De nada valieron los argumentos presidenciales de que la DEA, la CIA, el FBI, el Pentgono, y los medios de comunicacin estaban involucrados en la marcha indgena para derrocarlo. Simplemente, no le creyeron! Pes ms en la opinin de los circunstantes la paliza propinada a los TIPNIS y el avasallamiento gradual y progresivo que vienen ejerciendo sobre ellos, las hordas de cocaleros y narcotraficantes que pretenden ingresar a su territorio y parque nacional.
En resumen, S.E. se limit a repetir un discurso que ya haba ensayado varias semanas atrs en el pas, y fue escuchado en muchas ocasiones similares por los asistentes.
Un discurso que usa cuando los conflictos se muestran al rojo vivo, y que fue momentneamente archivado porque le estaba produciendo un grave desgaste de imagen. Esta vez logr el desgaste del magno encuentro, hasta convertirlo en una Cumbre sin lumbre.