Domingo 10 de mayo 2026

La pega



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En los archivos de nuestra economa laboral existe el trmino pega, como sinnimo de una actividad medianamente productiva, pero muy bien remunerada.

Generalmente tienen acceso a esta fascinante ocupacin contados seres privilegiados, cuyo mrito se mide en grados de parentesco, elevada influencia poltica o acceso a las fuentes de poder mediante la irresistible oferta de una hermana de exuberantes formas o un obligatorio diezmo del haber mensual.

La tipologa del peguista es por lo general, de una caracterstica comn muy arraigada.  Sujeto elegante, dotado de una espina dorsal de goma, que le permite genuflexiones de hasta noventa grados. Posee una excepcional vocacin de servicio cuya dedicacin linda con la homosexualidad en unos casos y con la excesiva obsecuencia en otros. Extremo que lo lleva a convertirse en enemigo acrrimo de su propio gnero.

Estas mariposas del trabajo suelen salir de su estado larvario, generalmente en pocas de transicin de gobierno.  Tienen la facultad de mimetizar su color con una facilidad tan asombrosa que matara de envidia a un camalen.  Con fascinante ubicuidad aparecen de repente en todas partes, siempre con la palabra apropiada de adulacin en los labios.  Conocen las ramificaciones familiares de la autoridad de turno, con ms propiedad que la sociedad Herldica Espaola o el libro de bsqueda familiar de los mormones.

Juran que su inclusin en las listas de la administracin pblica, ms que un acto de conveniencia personal es un acto de desprendimiento patritico, que si bien econmicamente no lo necesitan, se sienten en la obligacin de asumirlo, por los supremos intereses de la Patria. A todo este dechado de virtudes el peguista suma a sus habilidades aquella de trabajar desplegando el menor esfuerzo posible.

ltimamente han proliferado los peguistas de columna, un nuevo  gnero de esta abigarrada fauna, que se caracterizan por espolvorear incienso al gobierno  desde sus espacios de prensa, con la esperanza de clasificar en uno que otro espacio administrativo, que consideran vacante. Hbiles internacionalistas que han logrado decodificar a travs de la sonrisa de un viceministro el triunfo  boliviano sobre los EE.UU, a tiempo de suscribir un convenio que nos recuerda que la coca excedentaria es cocana; ambientalistas  que juran que la carretera por el TIPNIS es un anhelo nacional, pese a la ley corta; marlogos que juran que la salida es por Chile, pese a la injusta balanza social de 800 presos por 9.

De ah, querido lector, si fuese usted nombrado en un alto cargo de responsabilidad administrativa y le haya tocado la necesidad de emplear a un peguista, no se vaya a extraar que maana, al granjearse la enemistad del personaje arriba descrito que por lo general sucede siempre, despus de la destitucin o la renuncia, que ello se debi al craso error de haberle dado trabajo, en lugar de PEGA.