Domingo 10 de mayo 2026

En el reino de la parajoda



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Es irrebatible la capacidad que tiene el pueblo boliviano de asombrar al mundo con sus extravagancias y episodios que colman las fantasas surrealistas ms audaces, colocndonos, con cierta periodicidad, en las primeras planas de la prensa universal y en la cspide de los creadores del realismo fantstico.

Desde compatriotas que destacaron por apedrear a la Gioconda en el museo del Louvre de Paris,  pasando por aquel pintor que le cay a cuchilladas al Papa Paulo VI en Manila; la caza del Ch en suelo vallegrandino;  hasta la entrega de Klaus Altman, puesto en gancho Paris, fueron los acontecimientos que siempre pintaron de cuerpo entero el carcter de nuestro pueblo.

No todos  los acontecimientos que marcaron este curioso afn de hacer noticia fueron halageos.  En el transcurrir de los aos nos fuimos caracterizando como el pas que bati todos los records de revoluciones y golpes de estado posibles, para colocar gobiernos de las ms dismiles tendencias que pueden caber en la fantasa  humana, desde fascistas, pasando por comunistas, hasta llegar a etnocentristas. Por supuesto, una variopinta suerte de gobernantes que se hicieron del poder a raz de estos sucesos caracteriz esta demencial carrera como: Militares, abogados, dentistas, periodistas, seoras, curas y trompetistas.

En nuestra forma violenta de hacer patria no estuvieron ausentes las guerras contra todos los pases limtrofes y una que otra civil. En todas ellas clasificamos segundos. Eso s! Fallamos estrepitosamente en la guerra contra la corrupcin, el narcotrfico, el contrabando y la pobreza.

Antes del referndum revocatorio, recientemente inventado, habamos descubierto la forma ms expedita de deshacernos de un presidente a travs de la suspensin por cuerda, es decir: colgndolo en un poste de la plaza principal de la capital empero, dicho mtodo tuvo que ser abolido, dada la consternacin y el repudio mundial que ocasion ese reality show.

La beatificacin de la hoja de coca es otro argumento que nos mantiene en el estrellato y amenaza con convertirnos en un estado forajido y totalmente aislado si se decide retirar a Bolivia de la Convencin de Viena, como acaba de expresar el jefe de la Junta Internacional de Fiscalizacin de Estupefacientes de la o­nU, despus que un amauta tratara de hacerle soplar unas hojas de coca durante un acto protocolar en la Cancillera.

Sin salirse del libreto de la espectacularidad, este estado de cosas origin una estremecedora exposicin de lo inslito, como es la marcha de discapacitados capaz de estremecer a una momia. Esa pattica batalla entre invlidos y gobierno corona este cmulo de paradojas y nos introduce en el reino de la parajoda.