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A un gobierno que presuma de ser representante de los movimientos sociales le corresponda una oposicin popular. Los otros deban abstenerse. Y se abstuvieron, con rara inteligencia.
Pues ahora ha surgido la oposicin al gobierno del presidente Evo Morales. Est conformada por pueblos originarios del oriente, otros del occidente, cocaleros de La Paz, sindicalistas que no mordieron el anzuelo y otros que, habindolo mordido, y degustado, optaron por escupirlo.
La solucin a este momento de la poltica boliviana tena que ser diferente, como es la situacin misma. Y as est ocurriendo.
De todas las opciones que se le abrieron al presidente Morales cuando lleg al cargo, l opt por seguir siendo el cocalero del Chapare. Jams entendi que, por ms molestos con los otros polticos que hubieran estado los bolivianos cuando lo pusieron en la presidencia, era para que fuera el presidente de todos, y no slo de unos cuantos. Ese concepto no entr nunca en su cerebro.
La crisis se presenta cuando la coca que l cultivaba en el Chapare se ha convertido en el cncer que est a punto de acabar con Bolivia. Su mensaje se ha hecho suicida para el resto de los bolivianos.
Ahora ha quedado muy en claro que la coca del Chapare es solamente para el narcotrfico, narcotrfico que trae mafias internacionales que, a su vez, traen violencia, violencia que est matando al pas y es una amenaza para los vecinos.
El nico cambio importante que l ha trado a Bolivia es que la ha convertido en el paraso de las mafias del mundo. Y ha provocado que los pases vecinos consideren a Bolivia como un cncer contra el cual estn levantando barreras.
Los pueblos originarios del oriente le han dicho que prefieren seguir siendo pobres antes que aceptar a los cocaleros. A eso se limita el debate sobre el TIPNIS.
Los cocaleros de los Yungas han dicho la palabra ms clara: si la coca del Chapare slo sirve para el narcotrfico, es una coca que amenaza a Bolivia. Lo dicen ellos, unos campesinos originarios, no la onU.
El clculo de algunos paceos en 2005, cuando decan que era bueno poner al problema en la presidencia con la esperaza de que entienda que no se puede, ha demorado, es cierto, quiz mucho, es cierto, pero era un acierto.
Es que, vindolo desde este punto del futuro, no se poda esperar otra cosa. Alguien que apostara a que los cultivos ilegales de coca iban a ser el futuro de este pas estaba equivocado. Por favor!
Si el susodicho hubiera tomado ese ofrecimiento como un regalo de los dioses y hubiera diseado un plan para todos los bolivianos, habramos estado ante el nacimiento de un lder. Pero el personaje no tena la estatura. Era cualquier cosa. Ni siquiera saba de qu tamao es Bolivia.
Pero est pasando. Lo tedioso es que los bolivianos debemos comenzar de cero, otra vez. El crculo eterno: a) ilusin, seguida de b) frustracin, que lleva a la c) impaciencia y desemboca en la d) inestabilidad, est nuevamente en accin.
Cuando la historia te ha dado la espalda, slo te queda partir.
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