Domingo 10 de mayo 2026

¡Bolivia se nos muere!...



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Nadie en su sano juicio habra pensado que semejante sentencia pronunciada hace ms de un cuarto de siglo por Victor Paz  Estenssoro, a tiempo de emitir el D.S. 21060, se tornara en  premonitoria antes que en una simple metfora apropiada al tiempo crtico que se viva al instante de su enunciacin. Si ese ilustre estadista hubiese manifestado que la repblica se mora, en lugar de Bolivia, hoy estaramos exaltando su afirmacin como un indiscutible acto de clarividencia.

A escasos das de celebrar la creacin del Estado Plurinacional, una entelequia conformada por ms de 36 naciones y 58 etnias (menos mestizos, para efectos del censo poblacional) debemos convenir que es tambin apropiado que muchos bolivianos recordemos la muerte de la Repblica de Bolivia que sin tantos ambages comprenda, sin exclusin alguna, a los estantes y habitantes de los 4 puntos cardinales de la nacin.

Lo dramtico de esta realidad es que la liquidacin de la repblica ha dado origen al nacimiento de un estado preado de naciones que, antes de constituirse en un factor aglutinante para los bolivianos, nos ha desunido como nunca antes en la historia. Para justificar su creacin se ha redactado y aprobado una constitucin que enreda y confunde an ms a los bolivianos y entorpece las labores de sus propios gestores con una serie de normativas diametralmente opuestas a la marcha de un pas moderno hacia su desarrollo, relegndolo a los tiempos precolombinos.

A esta suerte de acontecimientos se ha sumado una poltica exclusionista de parte del estado, donde muchos integrantes de la antigua repblica, como Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando han sido excluidos o ignorados simplemente. Si hace seis aos se los tildaba de separatistas, ahora han sido separados de facto, ya que no clasifican ni para la conformacin de los mandos medios de la administracin central del estado plurinacional. Eso s, su enorme contribucin econmica en lo tributario y alimenticio debe ser puntual y sin ninguna demora.

Bajo esa ptica, son pocos y nada halageos los resultados que deberamos esperar de este experimento que comenz hace seis aos, y muy por el contario tendremos que repetir en forma autista la sentencia pazestenssorista de que una vez que la repblica ha muerto, posiblemente Bolivia corra la misma suerte.