Miércoles 01 de abril 2026

Mamá, esposa, suegra, madre…



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Acaba de pasar una de las celebraciones anuales ms importantes en el pas -el Da de la Madre- y me nace realizar un homenaje a ese ser tan sublime y creador de vida, gracias a quien en realidad podemos llamarnos hijos.

Me nace afirmar adems -sin temor a equvoco- que de toda la creacin, el ser ms sublime y parecido a Dios es la madre, por ser dadora de vida hasta el sumo sacrificio. Y digo sacrificio, porque en verdad as es.

Si Ud. se pone a pensar, ver que desde el mismo instante en que un ser es concebido en el seno materno, parte de su vida empieza a transferirse por la sangre a ese hijo en formacin, algo que seguir con cada minuto, hora, da y mes que pase hasta su nacimiento, y el sacrificio continuar a lo largo de su crecimiento, pues la profesin de madre la ejercer mientras viva, dando lo mejor de s -en todo tiempo y lugar- en favor de su hijo.

No conozco una sola madre que no haya sufrido por un hijo. Eso s, conozco muchas madres que han sufrido lo indecible para cumplir con su misin. Yo hice sufrir a mi madre, y mucho, lo reconozco y me pesa. Por la inexperiencia primero, y por la necedad en cierto momento de mi vida, le hice pasar largas horas de desvelo y angustia, de lo que ya me he arrepentido y hoy gozo de su perdn. Por eso doy gracias a Dios ya que, estando viva, me permite retribuir -aunque sea solo un poquito- el gran sacrificio que hizo para formarme y hacerme un hombre orientado al bien. Cunto te amo, mam!

El festejo del Da de la Madre es propicio tambin para referirme a otra madre muy especial para m, mi esposa, a quien he visto sufrir y an la veo sufrir en su rol no remunerado de madre, por lo que hoy me nace decirle muchas cosas. Gracias por ser tu esposo (un verdadero privilegio haberle ganado a tus pretendientes!); gracias por nuestros hijos (un regalo de Dios, pese a nuestros miedos iniciales) y -sobre todo- gracias por regalarme tu juventud (algo que jams olvidar). Y me nace decirle tambin a Dios: Gracias por la ayuda idnea que me diste -sin lugar a reclamo, lo s- porque en verdad era a quien yo necesitaba. Siempre te amar, esposa ma!

Quiero homenajear tambin a una tercera madre -mi madre poltica- quien con el mayor esmero no solo hizo, sino que cuid a mi esposa. A ella me nace felicitarle desde lo ms profundo de mi corazn por la valenta con que sali adelante con sus hijos -contra viento y marea- comprometiendo incluso su salud. Oro a Dios para que le recompense con creces, por la madre ejemplar que ha sido y es. Sepa que la amo, querida suegris

Finalmente, me nace felicitar como corresponde a una cuarta madre -a mi madre espiritual- por sus oraciones y bendiciones, por su dedicacin y consejo, por su trabajo silencioso en mi vida para encaminarme por el camino correcto. La amo, en el amor del Seor!

Para concluir, lo he dicho ya, lo digo hoy y lo dir siempre: recordar a nuestros seres queridos una sola vez por una celebracin anual, no es justo. Puede que haya un Da de la Madre al ao, pero para una madre nunca habr un da del hijo solamente, pues todos los das sern su preocupacin. Por su inmenso amor, los hijos siempre seremos objeto de su atencin en las buenas y en las malas, y nuestra bendita madre siempre estar dispuesta a regalarnos una sonrisa aunque la procesin vaya por dentro.

Por todo ello y mucho ms, demos siempre amor y honra a nuestra mam, esposa, suegra y madre, mientras haya tiempo!

* Economista y Gerente General del IBCE