Lunes 18 de mayo 2026

Esto ya no es protesta

Golpe de Estado en curso: Mineros activan plan de guerra civil en La Paz



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La sede de Gobierno de Bolivia se encuentra bajo un asalto directo y violento perpetrado por contingentes mineros armados, según denunció públicamente el Comandante General de la Policía Boliviana, General Augusto Russo. Las vanguardias sindicales avanzan en formación militar utilizando armamento explosivo para romper los cercos de seguridad urbana.

El despliegue de estas fuerzas de choque ha sobrepasado los límites de cualquier movilización social, colocando la estabilidad institucional bajo la lupa de La Mesa de Análisis, que identifica una estrategia coordinada de sabotaje destinada a forzar la ruptura del orden constitucional mediante el uso del terror en las calles.

🚨 Dinamita en combate: Columnas organizadas emplean cachorros de dinamita modificados químicamente con metralla improvisada, golpeando de forma sistemática las estructuras defensivas de las fuerzas del orden y fachadas de edificios públicos del casco viejo.

📦 Terror contra mujeres: Grupos delictivos encubiertos como manifestantes ejecutan golpizas dirigidas a mujeres civiles, procediendo al decomiso violento y destrucción de dispositivos móviles para eliminar registros fílmicos que evidencien el carácter delictivo del asalto.

📉 Ciudadanos desmayados: Los reportes de emergencias médicas confirman el auxilio a múltiples peatones que quedaron inconscientes sobre la calzada tras sufrir linchamientos brutales por el simple hecho de transitar en zonas aledañas a los disturbios.

⚠️ Objetivo: Rendición: La dirigencia radicalizada ha cortado toda vía de negociación institucional con los ministerios del área económica, manifestando explitamente que no depondrán el uso de explosivos hasta consolidar la toma física e incondicional del poder político central.

La población paceña se enfrenta a un escenario de indefensión extrema en sus propios distritos debido al uso descontrolado de elementos explosivos de alta potencia. Las células sediciosas operan con absoluta impunidad mientras los barrios comerciales se ven obligados a cerrar sus puertas para precautelar la vida de sus trabajadores.

La violencia escalada busca provocar un quiebre definitivo en las estructuras de defensa del Estado boliviano para imponer una agenda de fuerza. El costo social y económico de esta insurrección armada empuja al país hacia un abismo de ingobernabilidad civil del que tardará décadas en recuperarse.

El colapso del orden público en el centro político de la nación exige medidas inmediatas coercitivas para neutralizar el vandalismo criminal y salvaguardar la supervivencia ciudadana. La permisividad estatal frente al armamento dinamitero solo alimenta el avance de un plan sedicioso que ya ha derramado sangre civil en las calles.

El Dato de Cierre: Los reportes hospitalarios preliminares confirman el ingreso de 14 civiles con traumas acústicos severos y heridas punzantes causadas por las esquirlas de dinamita activadas en los alrededores de la Plaza Murillo.


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