Sábado 09 de mayo 2026

Un recuerdo de Simón



137 vistas

En septiembre de 1986, Simn Reyes y Filemn Escbar estaban dando una desesperada batalla para salvar algunas empresas de Comibol.

Haban conseguido que los ministros del rea econmica del presidente Vctor Paz Estenssoro aceptaran, reunidos en el colegio Ingls Catlico de La Paz, que el gobierno pedira el visto bueno de la Federacin de Mineros para cerrar cualquier mina.

El ministro de Planeamiento y Coordinacin, Gonzalo Snchez de Lozada, estaba ese da en Cochabamba y tom el primer avin para La Paz, lleg al despacho presidencial y dijo a Paz Estenssoro que renunciaba al cargo, porque el acuerdo con Simn y Filemn haba perforado el modelo.

Paz Estenssoro mir con aquella famosa mirada al ministro renunciante y le dijo, palabras ms, palabras menos, cmo se nota que usted no es poltico, doctor Snchez. Espere unos das y ver cmo los propios mineros van a pedir el cierre de las minas.

El precio del estao haba cado tanto que el London Metal Exchange (LME, ahora de propiedad de unos chinos) lo excluy de sus tablas de cotizaciones: menos de US$ 2 por libra fina.

Unos das antes, el gobierno haba eliminado los precios congelados de cuatro productos esenciales y esto era decisivo ofreci indemnizaciones extraordinarias a todos los mineros que quisieran retirarse. El Banco Mundial aport con US$ 25 millones para ese proyecto.

Y, en efecto, a los pocos das los sindicatos de base de la Federacin de Mineros decidieron desconocer las gestiones de Simn y Filemn, y aceptar la propuesta de retiro que les haba hecho el gobierno.
Estos bravos dirigentes sindicales haban fracasado en su batalla por salvar la propiedad estatal de los medios de produccin, por lo menos de la minera.
Haban sido derrotados por las bases, que los desconocieron pensando en la tentadora oferta del gobierno.

A las pocas semanas me atrev a preguntar a mi desolado amigo Simn si l suscribira esta frase: La relocalizacin fue propuesta por el gobierno pero impuesta por las bases mineras.

No lo pens mucho. Me dijo que s, que l la suscribira.

Es decir que el doctor Paz haba tenido razn cuando dijo a Snchez de Lozada que no era un poltico y que, si lo fuera, habra sabido que los mineros iban a terminar aceptando los montos extralegales como retiro.

Puestos a elegir entre luchar por la propiedad de los medios de produccin para el Estado, o tener dinero contante y sonante en los bolsillos, los trabajadores mineros no dudaron. Y llegaron a desconocer a estos titanes del sindicalismo.
All fue que muri la Federacin de Mineros. El edificio de la FSTMB ya no estaba en pie. En 1980 haba sido demolido por Lus Arce Gmez, como adelantado de la inminente llegada de otro poder econmico a la realidad boliviana, el poder del narcotrfico.

Algunos cuadros del sindicalismo minero fueron a alimentar con su experiencia a las bases de ese nuevo proletariado, el de la economa ilegal, de los cocales ilegales, de la Economa canalla, como la llama Loretta Napoleoni.

Simn no aport a ese nuevo proletariado. Prefiri retirarse.
Vacaflor.obolog.com