La indignacin es un estado de nimo social que recorre el mundo. Es un estado de malestar de todos contra los poderosos que gobiernan sin tomar en cuenta a sus gobernados. La indignacin va como un fantasma de carne y hueso contra regmenes ms o menos democrticos por su grosero autoritarismo, algunos autocrticos sin concesiones, y muchos atiborrados de corrupcin, con poca o nula atencin a problemas acuciantes en los pases donde la indignacin tienen lugar.
Ms de uno se declara de izquierda y socialistas, y piensan que el dinero es tan asqueroso que hay ganarlo cuanto antes sin importar la forma.
La indignacin recorre el mundo con las voces de los que no tienen voz en la definicin de polticas publicas, pues las inversiones y el gasto los deciden slo algunos iluminados entre cuatro paredes, mientras la transparencia y la rendicin de cuentas estn ausentes de la agenda poltica. La indignacin irrumpe contra la corrupcin y sus actores: el que corrompe, corruptor activo, y el que se deja corromper, corruptor pasivo, siempre a cambio de dinero, ddiva o promesa de algo ms.
Indignacin hubo en el mundo islmico, no solo rabe, pues Irn y Turqua no lo son, pero s Tnez y Egipto. Se dio en Islandia, Espaa, Venezuela, Argentina, Chile, Bolivia y ahora Brasil, con agenda propia en cada pas, pero con una fuerza expansiva de contaminacin mutua, globalizada, conectada en las redes sociales y medios de comunicacin, hasta convertirse en patrimonio de la humanidad, apunta Esther Vivas.
Es un patrimonio tangible, masivo, multitudinario, horizontal, que nace como una iniciativa de accin ciudadana y supera con creces las convocatorias de cualesquiera de los partidos polticos en sus respectivos pases.
La indignacin es ese sentimiento social contra una realidad no es deseada, por eso se indignan sociedades de las ms diversa geografa, por indicios de gestiones deshonestas sin control democrtico. La indignacin surge de la base social culta y educada citadina, y tambin de proletarios y sectores que salieron de la pobreza, pasaron a formar parte de una nueva clase media, ms bien precaria, pero empezaron a gozar de algunas bondades del bienestar social y hoy tienen pocas expectativas de mejorar su calidad de vida. Por eso explota, ocupa las calles y toman el espacio pblico para expresar el rechazo a la clase poltica que las ms de la veces deja pasar las prcticas corruptas y da la espalda a la gente.
Brasil, o pas mais grande do mundo
En el caso de Brasil, la sptima potencia del mundo occidental, la indignacin destapa otras aristas: es el pas con mayor brecha de desigualdad social, pese a amplios programas de inclusin social. Su indignacin hecha protesta multitudinaria llama la atencin mundial pues el incremento de 20 centavos en el transporte pblico, que logran eliminar, pone el dedo en la llaga sobre los costes del transporte pblico y su impacto en las capas que ms lo usan: los pobres. Desnud que ese servicio no debera estar sometido a los intereses de empresas privadas, siempre movidas por el lucro, en Brasil y en todos partes del mundo.
Con el paso de los das, la protesta indignada pas a exigencias frente a la deficiente cobertura en salud, educacin y servicios bsicos. Siendo un pas de masiva aficin futbolera, se rebela contra los gastos millonarios que gasta el gobierno en la preparacin, remodelacin y construccin de estadios para la Copa Mundial de Futbol 2014 y la actual Copa Confederaciones, en lugar de que gran parte de esos recursos van a cubrir las necesidades vitales mencionadas, y sin las previas consultas a los interesados, la mayora social.
Segn Carlos Alberto Montaner, la sociedad brasilera que solo sale a las calles en multitudes durante carnaval, hoy lo hace fatigada por la corrupcin, la impunidad, la intrincada burocracia y la mala gestin de gobierno. En Brasil se pagan impuestos de primer mundo, pero se reciben servicios de tercero.
La indignacin de miles pone en entredicho el gobierno de Dilma Roussef, ms democrtico que muchos, pues respet la independencia del Poder Judicial para no dejar pasar a los implicados en actos de corrupcin en el gobierno de su antecesor, Lula da Silva. A todos ellos es cay el peso de la ley y hoy estn la crcel por el menselao, pago mensual ilegal a los congresistas de oposicin para aprobar leyes, adems de otros indicios de corrupcin.
Cul ser el destino de la indignacin brasilera, con los llamados de la presidenta a los indignados para dialogar? La interrogante est abierta, pero demuestra una perspicacia y sentido polticos que no la tienen muchos gobernantes. Como en Argentina, donde los "cacerolazos" contra el gobierno de Cristina Fernndez, que apuntan entre otros factores a las persistentes denuncias de corrupcin que recaen sobre su persona y su difunto esposo, el ex presidente Nstor Kirchner, son respondidos con insultos.
Para el socilogo portugus Boaventura de Sousa Santos, ms afn a Lula da Silva que a Dilma Rouseff, Brasil le estar demostrando al mundo que slo vale la pena pagar el precio del progreso profundizando la democracia, redistribuyendo la riqueza generada y reconociendo las diferencias culturales y polticas de aquellos para los que el progreso sin dignidad es retroceso.
Y en Bolivia?
Siendo el Poder Judicial apndice del Ejecutivo, est bien lejos del ejemplo del Brasil de Dilma Rouseff y ms cercano a la Argentina de Cristina de Kirchner, ante las denuncias de corrupcin en los proyectos Evo cumple que hace Samuel Doria Medina. Aqu, amn de los insultos y diatribas, ni el presidente ni sus funcionarios pblicos aclarar nada de los casi 500 millones de dlares gastados en el programa de marras. la administracin de justicia anuncia que el investigado ser el denunciante, Doria Medina.
No solamente del Bolivia cambia, Evo cumple, sino que hay varios contratos y obras, la corrupcin est en todas las obras, en todas la obras hay corrupcin en todo el pas, como nosotros somos senadores nacionales nos hacen llegar de diferentes partes, tanto de mi departamento, pero no prcticamente del Bolivia cambia, Evo cumple, tal vez sean algunos. (Panamericana)
El mundo al revs: ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Seguimos indignados.
Brasil,. Con un mismo partido poltico en el gobierno hace ms de 10 aos y comprobados casos de corrupcin en los dos gobiernos anteriores del ex presidente Lula Da Silva, -el famoso menselao o pago mensual a los congresistas para aprobar leyes-
El Da Cree que esta situacin pueda contagiar a otros pases como Venezuela, Argentina o Chile, como sucedi en el mundo islmico?
SS: La naturaleza de las protestas cambia segn cada pas, pero es evidente que el fantasma de la protesta y la indignacin seguir latente, en tanto los gobiernos no se den cuenta que el ejercicio de la poltica debe ser inclusivo, transparente, abierto, sobre todo a la juventud y a otros sectores que se incorporan al mundo poltico en el momento en que emiten su voto, y no encuentran respuestas a sus necesidades bsicas. Seguirn latentes si los polticos no rinden cuentas de los gastos de la gestin publica y la forma en cmo deciden las prioridades de la inversin, sin consultar a la sociedad ni a los interesados.
Las actuales protestas en el Brasil son similares a Se dieron en Chile, donde los estudiantes exigen cambios radicales en los costes del sistema educativo. Las hubo en Venezuela por las denuncias de fraude en las elecciones y por la crisis econmica sin precedentes.
muy conflictivo por la escasa cultura poltica, tanto de los partidos del sistema, como de la sociedad y por la deficiente cobertura en servicios bsicos, la falta de tems en salud y educacin, amn de caminos y transporte pblico. Este fantasma seguir vivito y coleando aqu en todo el mundo, si los partidos polticos y los polticos no recuperan la confianza de la sociedad y sus instituciones. Aun falta que explote la indignacin por el programa Evo cumple, monumento a la corrupcin y a falta de transparencia.