No me demand ms de dos horas leer lo que parece una larga entrevista a Felipe Quispe, traducida en notas compiladas para convertirlas en un libro. La Cada de Goni, le han denominado, cuando en realidad por el contenido del mismo debi llamarse el Golpe a la Democracia Qhara.
Ms all del colorido lenguaje de odio racial y denuncias a sus propios hermanos de sangre, como traidores, incluido Evo Morales, lo que dice es una confesin de parte que no puede ser pasada por alto. Afirma que todo fue planificado para destruir al gobierno. La justificacin para que ello ocurra es la condicin de clase del gobierno y de la sociedad que lo apoya por el hecho de ser raza blanca. Todo aquello que no tenga los rasgos faciales aimaras es el enemigo al que se debe combatir hasta eliminarlo u oprimirlo.
Felipe Quispe se considera un iluminado llamado a liberar al pueblo aimara del yugo blancoide que lo sojuzga desde hace 500 aos. Su ideal es imponer por la fuerza de las armas un Estado aimara. Eso fue lo que planific y ejecut en septiembre y octubre del ao 2003.
Todo lo que necesit fue confeccionar una huelga, con el pretexto de liberar a Edwin Huampu Espinoza, acusado de cometer crmenes en su comunidad de Quta-Quta, que para l fue justicia comunitaria y partir de esta huela sus demandas se fueron ampliando hasta alcanzar los 72 puntos pendientes desde el gobierno de Jorge Tuto Quiroga.
Dice, convencido de ser un estratega poltico y militar que ide tres planes: pulga sikikititi y taraxchi, que los dos primeros se cumplieron, y el ultimo no pudo ser por que no se logr quemar y destrozar la ciudad de los qharas (La Paz), pero los dos primero lograron tumbar a Goni, provocndolo con el uso de la huelga, la emboscada en Warisata con uso de armas y hombres que fueron sus compaeros de lucha en el EGTK, al cual perteneci el actual Vicepresidente lvaro Garca Linera.
La provocacin necesitaba de muertos, y esos muertos lo enorgullecen, pues esa sangre era necesaria para que sus planes tengan xito. Hacer matar a su propia gente era un imperativo. Y el gobierno pis el palito. Quispe relata cmo aconsejaron y manipularon la muerte en Warisata, usando a los hijos de uno de los cados, la muerte de una nia y de una viuda para que lloren, griten y maldigan al gobierno, declara cual asesino de fra sangre, que eso fue un milagro, porque esas muertes lograron levantar a los ciudadanos del El Alto y enfurecerlos.
En Warisata el objetivo era matar al entonces Ministro de Gobierno Carlos Snchez Berzan, pero se les escap porque se fue en helicptero, la suerte de Quispe es que si bien eso no se produjo, murieron hombres y una nia como trofeos de guerra.
Ahora pueden darse cuenta los guerreros de gas en El Alto que fueron instrumentos de Quispe, a quienes enga con esas muertes y les provoc para expandir la huelga que llevaba a cabo en Radio San Gabriel. Relata una reunin con los dirigentes como Roberto de la Cruz y Waly Jayu Pirqa, ngel Jemio y Mara Cspedes con el fin de comenzar las marchas haca la ciudad de La Paz, la contratacin de flotas para trasladar gente y toda una serie de maniobras destinadas a provocar sangre y luto boliviano.
Que importante hubiera sido escuchar todo esto en el Juicio de Responsabilidades en la Corte Suprema de Justicia. Cmo habra cambiado el escenario y solo entonces hubiera podido sostenerse un equilibrio en todos los hechos.
Pero gracias al Decreto de Amnista otorgado por Carlos Mesa no se pudo sentar en el juicio a este seor que ahora confiesa sus planes sanguinarios y las ejecuciones que mand a realizar. Carlos Mesa no solo traicion al Presidente Snchez de Lozada sino al pueblo al que le priv del derecho a tener un juicio donde ambas partes hagan conocer la verdad.
Durante ese juicio la Fiscala solo se limit a hablar de la violencia que uso el Gobierno e hizo de esa violencia la nica prueba para demandar crcel a los Ministros y Generales que asistimos en calidad de acusados, nunca se refiri a la violencia que provino de estos grupos armados, que ya tenan antecedentes criminales y porque ese juicio se ventil de manera parcializada es que ahora tenemos a miembros de las Fuerzas Armadas sentenciados injustamente, por el solo hecho de haber obedecido las ordenes de su Capitn General, para resguardar el orden social y defender la democracia.
Hay una tarea pendiente en todos aquellos que se reclaman demcratas, y esa tarea es la de pedir a la Corte Suprema de Justicia la revisin de todo lo obrado, la anulacin de esas sentencias injustas y la apertura de un nuevo proceso el cual incluya a todos los actores de septiembre y octubre del 2003, si eso no sucede no se puede hablar de debido proceso.