Miércoles 11 de marzo 2026

Evo el renegado



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Nada mejor para medir el alcance y profundidad que adquiere una revolucin en su desarrollo que sus resultados. En estos das podemos comparar a dos procesos que se iniciaron hace ms de cincuenta aos atrs, la revolucin de abril de 1952 liderada por el MNR y la cubana liderada por Fidel Castro en 1959.

La revolucin de abril ha caminado, a veces iluminando los horizontes y en otras ensombrecindolos. Uno de los objetivos fundamentales que esta revolucin se plante fue el voto universal, reconocer la plena ciudadana a todos los bolivianos sin excepcin y con ello el derecho a votar, a elegir y ser elegidos. Este planteamiento, quizs el menos reconocido entre los tres que definieron el carcter de esta revolucin (reforma agraria y nacionalizacin de la minera) fue en realidad una semilla sembrada en el campo y regada con su sangre.

A lo largo de estos aos entre botas dictatoriales y corbatas seoriales el voto universal fue el hito democrtico que fue evolucionando, instrumentalizado siempre, por unos u otros, pero respetado y a nadie se le ocurri desconocerlo. El derecho a elegir y ser elegido ha ido creando una conciencia popular, que se fortaleci a partir del ao 1982 cuando se recuper la democracia y cuando el Dr. Siles Suazo prefiri el recorte de su mandato al quiebre del proceso democrtico.

A partir de entonces el respeto por los perodos constitucionales ha sido la constante, hasta no hace poco. Las sucesiones que se fueron produciendo entre idas y venidas electorales en cada nuevo perodo produjo la concurrencia de lo popular con ms intensidad y presencia. Baste decir que sin este hecho, los sindicatos y los movimientos populares no hubieran podido recuperarse de la derrota sindical de 1986. Para el sindicalismo boliviano, los perodos democrticos siempre han sido el mejor campo de accin para su desarrollo y progreso mientras que los perodos dictatoriales tendan a fortalecerlo reclamando su unidad.

Los pactos democrticos desde 1985 hasta el ao 2002 entre otras cosas, tuvieron el efecto de robustecer la resistencia obrera y campesina ante un modelo democrtico en lo social pero excluyente en lo econmico. Y la debilidad institucional sumada a la crisis mundial durante ese perodo facilit la conformacin de organizaciones populares con capacidad de respuesta poltica.

No es mi intencin hacer un anlisis de este proceso, sino sealar que el resultado de la aplicacin de voto universal por la revolucin de abril de 1952 coron su objetivo el ao 2005 al reconocer a un ciudadano de origen indgena y extraccin campesina como Presidente Constitucional.

Lo lgico sera que este Presidente reconociera y se reconociera como el fruto de esa revolucin hecha por bolivianos y para los bolivianos. Lamentablemente no es as. Lejos de ello, reniega del proceso histrico que lo llev a la Presidencia, desconoce su origen y prefiere adscribirse a otro proceso revolucionario ajeno, como es el cubano.

Evo Morales en este sentido es un renegado. Reconoce a Fidel Castro mucho ms que a los precursores y operadores de la revolucin del 52 y por ello abjura del origen histrico que lo hizo posible.

Comparando lo descrito con lo que sucedi en Cuba, las muestras son totalmente distintas. El resultado de la revolucin cubana no fue el desarrollo de la conciencia democrtica de su pueblo, sino la proscripcin de sus libertades y el sometimiento a la voluntad dictatorial de un partido y sus dirigentes, en nombre de la misma libertad y dignidad. En Cuba la democracia y el Estado de Derecho se eliminaron, y en estos sesenta aos no tienen lderes populares ni renovacin porque no quisieron sembrar la semilla del derecho a elegir y ser elegidos.
Usaron las elecciones para perpetuarse en el uso del Poder y de esta manera castraron la renovacin social y poltica tan necesaria para que una revolucin sea eso.

Despus de sesenta aos la revolucin boliviana tiene a un indio como Presidente, en este mismo tiempo la revolucin cubana sigue con los mismos protagonistas enquistados en el gobierno y miedosos de perderlo.

Obras son amores y no buenas razones, dicen.