En muy pocos das, e incluso en pocas horas, me toc hablar con personajes que, por diferentes razones, son los perseguidos.
Habl con Cochabamba con el doctor Tulio Simoncini, un mdico onclogo que es perseguido por haber propuesto una cura novedosa, pero sobre todo barata, para el cncer.
Haca tiempo que no haba estado en contacto directo con el acento de un romano, y me provoc nostalgias.
Hace pocas semanas, en una trampa que le tendieron, estuvo a punto de ser detenido en Suecia, acusado de ejercicio ilegal de la profesin.
Su pecado: sostener que el cncer es un hongo y que ese hongo puede ser eliminado mediante el uso del bicarbonato. Lo ha probado muchas veces pero sus colegas no le perdonan la irreverencia, y mucho menos le perdonan las grandes empresas que venden los costosos tratamientos para el cncer.
En Cochabamba tambin estuve con Lber, mi maestro. Un perseguido de toda la vida. Ni recuerda cuntas veces sali al exilio. Algunas veces lo acompa a salir del pas, o entrar, en los das de los sobresaltos y del miedo. Su propuesta es tan simple como la de Simoncini: para vivir no es necesario buscar el poder y mucho menos la fama y la notoriedad. En un pas repleto de figuretis, como alguno que lleg a saludar a Lber por sus 95 aos, es una rara avis, un perseguido.
Y me llam mi amigo Gary Prado Salmn, otro perseguido. Est preso, con detencin domiciliaria, desde hace cuatro aos y medio. Es acusado de haber participado en el caso terrorismo-separatismo, un caso inventado, muy mal, por un psimo terrorista que ahora funge de vicepresidente. Su pecado es haber capturado al Che Guevara por orden de las FFAA de la repblica de Bolivia en 1967. Sus instrucciones eran que no se poda permitir en el territorio la existencia de grupos armados irregulares. En este momento tendra mucho trabajo mi amigo Gary, enfrentando a los ejrcitos que tiene las FARC en el territorio boliviano, el PCC brasileo o Sendero Luminoso de Per, o los propios cocaleros que tienen sus defensas armadas.
A Simoncini le habl de Roberto Saviano, otro perseguido, ste por las mafias italianas. Y me qued pensando en que se necesitara un mdico as de bueno para enfrentar el cncer que est acabando con el cuerpo y la moral del pas.
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