Miércoles 25 de marzo 2026

Cien columnas... ¡mil satisfacciones!



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Esta columna que Ud. lee hoy resulta especial para m. Se trata de la centsima entrega dentro del ciclo iniciado a fines del ao 2012 en este prestigioso medio de comunicacin, motivo por el cual doy gracias a Dios por la posibilidad de poder difundir libremente mis pensamientos.

Nunca pens escribir tanto y sobre tantas cosas, algo que se ha convertido ya en una delicia para m y-si bien adolezco de la infalibilidad de quienes critican a los columnistas- sabiendo que jams dejar de aprender y que siempre podr mejorar, estoy abierto a escuchar, siempre.

Debo decir tambin que ser columnista-opinador para alguien; librepensante para otros; analista para los ms; y para mis amigos, alguien que se expone a escribir porque ama y est dispuesto a luchar por mejores das para Bolivia, no es algo que estuviera en mi plan de vida. Sin embargo, Dios quiso que sea as y -obediente como soy- luego de esta hermosa experiencia vivida debo confesar tambin que como en muchas otras cosas que hago, he incorporado a mis escritos: la verdad del respaldo documental;la pasin de quien cree en sus ideas; y, cada vez que pude, el amor,dando esperanza a la gente de que toda mala situacin puede cambiar.

Escribir siempre entraa un riesgo, pues a diferencia de lo que pueda decirse verbalmente, lo escrito, escrito est y hay que afrontar la crtica que no siempre es constructiva. Agradezco a Dios que no es ste el caso para conmigo, seguramente porque antes de volcar mis pensamientos en palabras oro por inspiracin divina. De ah que, todo lo bueno que he hecho, que hago y que har, es por la pura gracia de Dios... las chambonadas son mas!

Cien columnas pueden parecer poco para quienes las han ledo, pero no para quien las ha escrito, pues detrs de ello hay muchas cosas: la oportunidad de poder hacerlo; la responsabilidad de cumplir en fondo y forma (2.500 caracteres, ni uno ms ni uno menos!); el no defraudar a quienes confan en uno, esto es, no ensoberbecerse en la propia opinin; y, el buscar siempre el bien mayor, planteando para ello principios y valores ticos y morales -cuando no- enseanzas cristianas, sembrando semillas que, estoy seguro, un da germinarn.

Cada vez que me siento a escribir, con tantos temas posibles, lo ms difcil es elegir uno de ellos. Pero hoy fue fcil:agradezco al Ing. Juan Carlos Rivero Jordn por darme la posibilidad de esta especial entrega.

Concluyo agradeciendo a Dios por permitirme mostrar de su amor y poder, en cada escrito mo.

(*) Economista, Magster en Comercio Internacional
Fuente: El Deber
Santa Cruz, 5 de noviembre de 2014