Lunes 02 de noviembre 2026

2014: Una de cal y otra de arena...



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Cada vez que acaba una gestión vale la pena evaluar lo que se debía hacer y no se hizo; lo que se hizo bien y pudo hacerse mejor, así como lo que se hizo mal y, a partir de las lecciones aprendidas, abundar en lo bueno, evitar lo malo y corregir el rumbo de lo que se está haciendo mientras haya tiempo. Este tipo de análisis lo hacen las empresas cada fin de año para saber si ganaron o perdieron y es algo que todos deberíamos hacer igual para mejorar nuestra vida, la relación con nuestra familia, nuestra situación en el trabajo y, sería altamente recomendable que -con la mano en el pecho- lo hicieran quienes tienen la alta responsabilidad de gobernar...¡ por su propio bien! Que desde un punto de vista general el 2014 no fue un mal año para Bolivia, es verdad, pero que ciertamente se pudo acabar mucho mejor el año, también. Porque -frente a los rimbombantes resultados macroeconómicos que suelen agradar a los funcionarios de los órganos rectores de la economía mundial, y que encandilan a quienes encaramados en los organismos internacionales adulan los logros de los gobiernos que pagan sus sueldos -está la evidencia incontrastable y objetiva de lo mucho que aún hay por hacer, y no se hizo. Del lado de los “méritos” está la danza de los macro-indicadores que tanto gusta al FMI, BM, BID y sobre todo a la CEPAL: el PIB crece más que el promedio regional; las RIN superan los 15.500 millones de dólares; las exportaciones con otro pico de 13.000 millones; inflación manejable de un dígito; mucho dinero en el sistema, pero... El 2014 marcaráun punto de inflexión al reconocerpor primera vez la Administración Morales un déficit fiscal atribuible -según dicen- al impacto de las inundaciones. De ser así ¡cuidadito! porque si el haber gastado unos cuantos cientos de millones de dólares para enfrentar tal fenómeno climático, contando con semejante renta petrolera y recaudaciones récord de la ANB y el SIN este año, ¿qué se podrá esperar a partir del 2015 si la baja del petróleo se torna estructural? Administrar bonanza es facilito, no así una crisis. Y la preocupación debería ser el doble cuando vemos niños en la calle haciendo piruetas hasta la madrugada, por una monedita; gente pobre hacinada en los hospitales y viejitos haciendo cola desde las 4 de la mañana para ser atendidos; gente que debe esperar semanas por un simple análisis y que se muere por falta de dinero; y, más de dos millones de bolivianos acostándose cada noche con hambre,pese aque a la macroeconomía le iba bien... (*) Economista, Magíster en Comercio Internacional Facebook.com/Garyantoniorodriguezalvarez Fuente: “El Deber” Santa Cruz, 31 de diciembre de 2014