Jueves 23 de abril 2026

La dominación masculina


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El jefe del rgimen, Evo Morales, el Vice lvaro Garca-Linera, y un par ms de sus hombres, son la ms palmaria expresin de lo que el socilogo francs, Pierre Bourdieu (19302002) estudi en su libro La dominacin masculina.

El profeta de la sociologa comprometida, gur de los intelectuales de izquierda, intelectual contestatario, como le llamaban, analiza en ese libro el androcentrismoa partir de las relaciones sociales centradas bajo el punto de vista masculino. En las sociedades androcntricas, con una visin falonarcicista, el hombre-macho es el centro del universo: lo domina, se impone y no necesita enunciados para justificarse. En ese libro, Bourdieu seala que el cuerpo de las mujeres es un objetivo evaluable e intercambiable para otros, que circula entre los hombres como una moneda y que es el blanco expuesto a la mirada y al discurso de los otros. Vale decir, es la eternizacin de lo arbitrario, convertido en hbito del latn habitus- merced a condicionamientos sociales, histricos, culturales, econmicos, que contribuye a la reproduccin de ese orden social. En l, el hbito como costumbre y tradicin, se refleja en una asimetra radical entre el hombre, sujeto, y la mujer, objeto de intercambio.

La dominacin masculina es un libro apasionante y al mismo tiempo aplastante. Lo he recordado con mayor frecuencia, ahora que los hombres del rgimen hacen gala de su hbito androcntrico con un desparpajo que los pinta como utilitarios macho-dominantes. Me remito a los ltimos ejemplos.

Empiezo por el jefe rgimen que tiene la lengua ms larga que prudente. Hace un par se semanas, se burl de la joven ministra de Salud, Ariana Campero de 29 aos, y le espet que el departamento de Beni es tan grande hay que planificar ministra de Salud, no quiero pensar que es lesbiana. A ttulo de qu semejante despropsito homofbico? Y no es la primera vez que esta ministra es blanco de acoso machista, basado en unaarbitrariedad socio-cultural como si fuese natural.

Semanas previas, el Vice tambin le dio consejos a la misma ministra: antes de tener un hijo debe casarse, porque hombre es hombre y la puede dejar con la pruebita de amor colgando. Antes, durante la campaa municipal en Yacuiba -marzo 2015- el candidato a alcalde por el MAS, Carlos Br, le pidi a Campero que se quedara en esa ciudad cama adentro, patrn encima. Esos tres episodios de acoso a una mujer, son la perpetuacinde un orden social que funciona como una inmensa mquina simblica que tiende a ratificar la dominacin masculina en la que se apoya la divisin sexual del trabajo, la distribucin estricta de actividades asignadas a cada uno de los sexos, de su espacio y que ha transformado la naturaleza en historia, escribi Bourdieu.

Es la fuerza masculina que prescinde de cualquier justificacin, y se basa, en criterio del socilogo, en La violencia simblica esa que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales, apoyndose en unas expectativas colectivas y en unas creencias socialmente inculcadas. En el libro citado, seala que si bien la unidad doméstica es uno de los lugares en los que la dominación masculina se manifiesta de manera ms indiscutible y ms visible, y no solo a travs del recurso a la violencia fsica, el principio de la perpetuacin de las relaciones de fuerza materiales y simblicas que all se ejercen se sita en lo esencial fuera de esta unidad, en instancias como la Escuela, la Iglesia, la familia o el Estado, y en sus acciones propiamente polticas, manifiestas u ocultas, oficiales u oficiosas. Esa violencia simblica, suave e invisible se impone en cuerpos y cerebros con la consentida aceptacin de un orden que subyuga.

Segn Bourdieu, es el poder hipntico de la dominacin,tanto que en Bolivia ha habido dignatarias que cantan coplas de carnaval como Este Presidente de buen corazn, a todas las ministras les quita el calzn o Ahora las ministras van por los balcones, pidiendo limosnas para sus calzones. Es el cuerpo de las mujeres objetivo evaluable e intercambiable. Ninguna de las llamadas izquierdistas-feministas del MAS, ha levantado ni el puo ni la voz en contra.

Hay ms ejemplos, pero termino con el senador oficialista Ciro Zabala. En octubre pasado, afirm que las mujeres con falda corta deberan ir a la crcel como en Minnesota, Estados Unidos, donde usan falda larga. Pidi disculpas, pero meses antes cometi otra arbitrariedad: dijo que para terminar con la violencia de gnero se debe ensear a las mujeres "cmo comportarse, como vestirse, para que no se conviertan en atractivo de violadores o delincuentes.

Vuelvo a Bourdieu, quien en 2000, le hizo notar a la periodista catalana, Inma Sanchs, como la falda que llevaba puesta era una prenda de dominacin Su falda es un condicionante de todo lo que Ud. hace. Eso que parece tan natural y anecdtico, que usted lleve falda y yo pantalones, es un mecanismo de dominacin masculina() Con la falda hay movimientos implcitamente prohibidos y eso es mucho peor que las prohibiciones explcitas. Contra una prohibicin se puede rebelar, pero la falda implica un comportamiento y un imperativo moral silencioso que le condiciona.

Y para demostrrselo, tir unas cucharillas al suelo. El recogi una con toda naturalidad. Ella, en cambio, se agach con las rodillas juntas y la espalda recta, como le ense su abuela. Su postura est cargada de una significacin moral () La falda es slo un ejemplo de esa violencia simblica le dijo. El senador Zabala ratific que en Bolivia la falda es una prenda de dominacin.

Demasiado habitus en los hombres de Morales. Es una tradicin, pero no es un destino. Puede ser perdurable, pero no es inmutable, a pasar de ellos, otros y otras.