Martes 21 de abril 2026

Al pan, pan y al vino, vino


  • por

137 vistas

La justicia sin libertad es la dictadura, y la libertad sin justicia, la ley del ms fuerte. Albert Camus

Nadie, ni en nombre de la libertad y la igualdad cobijadas en utopas cuya presentacin alude al paraso sobre la tierra, tiene derecho a usar la fuerza, la coercin, la represin, hasta matar, contra los que piensan diferente. Nadie, ni en nombre de religin, credo o cultura alguna, ni siquiera en aras a un supuesto progreso de los pueblos, tiene el derecho de ir contra el respeto de libertades individuales, que garantizan los derechos del hombre y del ciudadano/a.

Empero, despus de declarados esos Derechos, la historia est plagada de ejemplos que hablan de retrocesos y afectan, como apunta Fernando Savater, a las bases del socio-liberalismo, que ha sido hasta ahora, al menos desde la II Guerra Mundial, el substrato sobre el que se sostiene el sistema democrtico. Se trata de la emancipacin de los individuos y su libertad, que los convierte en sujetos polticos, ajenos a cualquier vasallaje de rdenes jerrquicas y ganaderas humanas, como bien apunta el escritor espaol.

Hay quienes se suben al carro de la historia por la va de la democracia y el voto ciudadano y desde el poder, desconocen aquel substrato liberal y lo atacan, para navegar por la deriva autoritaria, desechando la pluralidad, el debate poltico y la confrontacin de ideas en democracia. Tambin lo hacen desde la hegemona de mayoras tnicas, para arrogarse el derecho de usar el poder poltico con el fin de ejercer una dominacin social, econmica y cultural total, abusiva, intolerante/intolerable.

Ese ejercicio suele estar acompaado de desvaros continuistas, culto a la persona, pesadas burocracias extorsionadoras que socapan la corrupcin y diezman el bien pblico, como el rgimen de Evo Morales en Bolivia. Insaciables, de poder poltico, territorial y material, l y sus hombres han judicializado la poltica, mediante la violencia real y simblica, el apremio, el chantaje, la persecucin, la crcel y los interminables juicios a los opositores polticos.

No escapa a esa represiva situacin, la muerte, como aquellas del 16 de abril de 2009, con asalto al hotel Las Amricas en esta ciudad. All, un comando de elite del rgimen asesin extrajudicialmente a tres extranjeros, hecho que dio lugar a un tenebroso juicio poltico, bajo la cartula poltico-judicial de terrorismo-separatismo, urdido en las sombras del poder central y sus padrinos polticos externos. Sin cuerpo de delito que tuviera asidero terrorista-separatista, ni prueba alguna que lo sustente, solo el impulso poltico de barrer de hecho con las autonomas que se impulsaban en el pas, el juicio tiene 39 imputados, tres aun presos, otros con libertad domiciliaria, algunos sometidos a procesos abreviados y muchos exiliados, solo por pensar diferente.

La violencia poltica de Morales tiene muchos otros nombres en 11 aos de ejercicio autoritario, violatorio del Estado de Derecho y las libertades ciudadanas. Y cuando dos expresidentes, Jorge Quiroga y Carlos Mesa, el exvicepresidente Victor Hugo Crdenas; el gobernador de Santa Cruz Rubn Costas, jefe de su partido, Unidad Demcrata Social; el alcalde de La Paz, Luis Revilla, tambin Jefe de su partido, Soberana y Libertad, y el jefe de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina presentan la Declaracin conjunta en defensa de la democracia y la justicia(04.12.2017), el rgimen se rasga las vestiduras.

Vuelvo a Camus, quien certeramente afirm que Cada vez que una voz libre intenta decir, sin pretenciosidad, lo que piensa, un ejrcito de perros de presa de todo pelaje y color ladra furiosamente para tapar su eco. Ese ejrcitoson los hombres del rgimen de Morales y su Vice, quienes sin argumentos para contrarrestar las verdades expresadas en el documento, ladran con insultos y vituperios contra los firmantes. Ellos le dieron voz a la preocupacin de la sociedad civil por el devenir de la democracia en Bolivia, y por el poder judicial convertido en instrumento de persecucin poltica. Tambin manifestaron su rechazo a la re-re-reeleccin de Evo Morales a la Presidencia, en 2019, intento que ya fue rechazado por la sociedad boliviana en el Referndum del 21 de febrero de 2016, cuando el NO gan con voto popular.

Los firmantes denunciaron ante la opinin pblica nacional e internacional las acciones gubernamentales que se planifican y se realizan poniendo en entredicho las libertades ciudadanas en Bolivia as como la ruptura de los lmites de la independencia y coordinacin entre poderes y haber creado normas arbitrarias a su medida para facilitar acciones en contra de sus adversarios, a quienes en realidad considera sus enemigos.

La mayora de los firmantes como cientos de ciudadanos, estn sometidos a procesos y juicios cuyo nico objetivo es descabezar a quienes expresan ideas y posiciones distintas y crticas de quienes gobiernan, para evitar la conformacin de alternativas democrticas.
Esa fue una declaracin poltica necesaria y oportuna, cuando el rgimen cocina otros manotazos a la separacin de poderes para conformar un rgano Judicial y una administracin de justicia mejor calzada a su medida. Buscarle peros a esa declaracin en este momento, no es loable. Que de ella salga la unidad que requiere la oposicin poltica futura en Bolivia, es harina de otro costal. Al pan, pan y al vino, vino.