Lunes 02 de marzo 2026

Estado popular enemigo social



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Afirmo que desde la revolucin de abril de 1952 Bolivia ha ido creciendo con asimetras sociales y econmicas que no han sido resueltas hasta ahora. Esto porque el modelo capitalista de Estado que se impuso en esa revolucin no ha sido sustituido por otro. La revolucin de abril dej una huella histrica que no ha podido, hasta ahora, ser reemplazada y sus elementos ideolgicos han sido tan fuertes que prevalecen por encima de las llamadas polticas de izquierda o derecha.

La concepcin de que el Estado lo es todo y que sin l, sin ese Estado todopoderoso, no puede concebirse a la nacin ha creado una especie de alma nacional, que no puede sacudirse de ese peso ni parece desear hacerlo, incluso despus de que en algunos momentos hubieron intentos tmidos para desafiar su estructura de poder.

En las escuelas y la universidades se ensea a ver al Estado como al hacedor del bienestar social y del cual depende la lucha por la liberacin de la dependencia econmica y la sujecin poltica. Esto no se discute, es la verdad construida y se la da como un hecho sobre el cual solo se puede girar sin alterarla. La diferencia entre los gobiernos de 1953 a 2003fue poltica ms que econmica, pues se denomin gobiernos de izquierda a los que miraron mejor a los asalariados y de derecha a los que prefirieron mirar a los empresarios, pero en ambos casos el Estado ordenaba y defina las polticas econmicas y sociales.

Entre 1985 y 1993 hay dos momentos peculiares. El momento en que se debe estabilizar la economa y el momento en que se decide insertarla a la inversin extranjera, fueron dos esfuerzos por limitar al Estado en su capacidad centralizadora, estos momentos se dieron despus de haber vivido un proceso inflacionario que destroz el aparato productivo, los salarios y pensiones jubilatorias junto con los ahorros, el impacto fue tan grande que los sectores obreros y populares comprendieron su situacin y entendieron que se necesitaba medidas de shock. El D.S. 21060 fue esa medicina dolorosa pero necesaria que termin con el control de precios, con el crdito pblico del Banco Central y estableci una disciplina fiscal urgente para salir de esa inflacin. Este decreto logr sus objetivos y recuper el control de la economa nacional, la estabiliz. An as fue calificado de neoliberal y pro capitalista por los adeptos al socialismo, que nunca dejaron de buscar la manera de revertir sus efectos.

No bastaba estabilizar sino que haba que sacar a la economa de sus estancamiento y parlisis para crecer. Eso tuvo que esperar hasta 1993 cuando se ejecut el proceso de capitalizacin de las empresas pblicas monoplicas, manteniendo al Estado como socio, previa transformacin de ellas en sociedades annimas mixtas, se logr encontrar inversores dispuestos a aportar capital y administrarlas con racionalidad econmica.

Este proceso que tuvo la virtud de potenciar la actividad hidrocarburfera, resolvi el problema del dficit fiscal de las empresas pblicas,capt tecnologa de punta e inserto a la economa al mercado internacional nunca tuvo el acompaamiento nacional que necesitaba, por esa tozuda forma de pensar que sin el Estado contralor nada es posible y que sin su presencia centralizadora lo que se tiene es una entrega peligrosa de nuestra riqueza al capitalismo usurpador, fue duramente combatida y calificada de vende patria por partidos polticos social demcratas y la izquierda agazapada en ONG y sindicatos que siempre pretendieron tumbar al gobierno, este estigma alcanzo su clmax el ao 2003.

Derrocado el gobierno de Gonzalo Snchez de Lozada el 17 de octubre del 2003, al calor de la presunta guerra del gas, que no fue otra cosa que la subversin del narcotrfico disfrazada de insurreccin, la posicin poltica e ideolgica de la izquierda trasnochada se puso al frente y tom el poder mediante elecciones el ao 2005.

Desde entonces Bolivia vive un proceso de retroceso econmico a los moldes superados de la dcada de los sesenta, revirtiendo la capitalizacin, aislando la economa, retomando la creacin de empresas pblicas, duplicando la burocracia oficial y dejando volar los controles de las actividades ilegales como el narcotrfico, el contrabando, trfico humano y explotacin irracional del reas protegidas con graves atropellos a comunidades indgenaspretendiendo mostrarlos como ejemplos de convivencia social.

A este perodo se le ha denominado proceso de cambio que en realidad a devenido en ser un proceso de restauracin de lo peor que creo el capitalismo estatal sumado a la actividad delincuencial donde el Estado se comporta como un ser jurdico inexistente. Todas las lacras de racismo, de la negacin de los valores patrios, de la cultura, de la fe, del respeto a los principios y valores han sido exacerbados a un punto en el que la corrupcin ms descarada se viste de ejemplo y se protege desde el mismo gobierno.

Las organizaciones corporativas sindicales que han asumido el control del gobierno, no han cambiado nada, nos han llevado a un retroceso econmico, al derroche de los ingresos fiscales ms grandes jams registrados en los ltimos sesenta aos, al uso descarado de las instituciones como feudos personales del presidente y a niveles de desintegracin institucional que colocan en peligro los cimientos de la nacionalidad.

Es ante este infructuoso retorno al pasado, que debemos rebelarnos, primero: recuperando los valores democrticos y principios de respeto a la ley, resistiendo la ilegalidad para convalidar el binomio electoral oficial, segundo: desvirtuando supuestos xitos econmicos que solo han sido derroches innecesarios que no guardan relacin la situacin de los indicadores sociales como la salud, educacin y trabajo, tercero: rechazando la corrupcin oficial protegida y que se revela en la complicidad con las actividades del narcotrfico y el contrabando.

En Bolivia, para terminar, nunca se dieron las bases de una economa liberal, menos neoliberal, siempre el Estado ha tenido una presencia dominante y ha sido el rector de las polticas que nos tienen como sujetos de produccin simple de materias primas, como entes sociales dependientes del gobierno de turno para optar por un trabajo burocrtico, como actores econmicos que ante la ausencia de inversiones tenemos que realizar actividades ilegales y como una sociedad que vive de los bonos y subvenciones provenientes del rentismo sin capacidad para valerse por s misma y acostumbrada a levantar la mano al presidente de turno para recibir las migajas que nos pueden y quieren dejar.

Es hora de terminar con esta tendencia al suicidio poltico, econmico y social, de terminar con el miedo a no tener Estado protector y demostrar que los bolivianos podemos y queremos ser actores de nuestro destino, propietarios de nuestra riqueza y generadores de ella con nuestro esfuerzo y trabajo.