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Para alcanzar un crecimiento del 4.5 por ciento necesitaremos de un gran esfuerzo, nos dice el Presidente del Banco Central de Bolivia Pablo Ramos. Es cierto un gran esfuerzo, la pregunta es de quin?. Hace 66 aos contando como referencia el ao 1953, cuando se definieron los ejes centrales de un capitalismo de Estado, que Bolivia viene insistiendo en hacer del Estado el instrumento del milagro econmico que saque a los bolivianos de la situacin de dependencia econmica y produccin primaria de recursos naturales, para salir del subdesarrollo.
Nada ha cambiado o podemos decir nunca pudimos cambiar este eje econmico, a pesar de los esfuerzos en algunos momentos cortos de la historia en los que se trat de darle un giro al eje sin dejar de tener al Estado presente. Afirmo que Bolivia nunca tuvo un gobierno liberal y menos un gobierno neoliberal, que el Estado siempre fue activo e interventor en la economa nacional como protagonista central de las decisiones de poltica econmica, y que la mentalidad estatalista ha sido un cepo que no podemos, hasta ahora, quitarnos de encima y nos tiene aprisionados ideolgicamente sin permitirnos conocer otra realidad distinta a la de estar sujetos al Estado, que es lo mismo que decir sujetos a la voluntad presidencial del que gobierna.
De los momentos de la revolucin de abril, pasando por el largo ciclo de los gobiernos militares, y desde el inicio del ciclo democrtico en 1982, solo hemos tenido dos momentos en los cuales el MNR que dio origen al capitalismo de Estado, trat de girar la tuerca, en 1985 con un programa de estabilizacin y en 1993 con un modelo de capitalizacin, pero no fue posible, el cordn umbilical de la ideologa estatalista se impuso a los intentos de cortarlo y en vez de liberarnos, en el enredo nos est ahogando.
Los esfuerzos para hacer crecer la economa nacional, desde el Estado, estn sujetos a la dependencia de los mercados internacionales que fijan los precios de las materias primas y por tanto el Estado no tiene control sobre ellos y solo puede definir sus metas de produccin, lo que convalida el desigual intercambio comercial de materia prima por bienes manufacturados. Por otra parte la sujecin del Estado condenado a producir materias primas lo convierte en la causa y no en el efecto de la dependencia.
As que cuando se dice con gran esfuerzo si seguimos en esta lgica estatalista, se est diciendo que el Estado deber ver cmo hace, para hacer dinero parafraseando al presidente Morales. Y ese viejo camino ya lo hemos recorrido 66 aos sin ningn resultado.
Este ultimo perodo del modelo econmico continuador y repetitivo del modelo construido por el MNR, ha tenido un tiempo de bonanza fiscal del 2005 al 2014 precisamente por los precios internacionales y a pesar de ello, no hemos salido de la histrica situacin de ser exportadores de materias primas e importadores de bienes de capital, insumos y bienes de consumo. Nada ha cambiado, por mucho que el discurso oficial se desviva en afirmar lo contrario.
Vamos camino a repetir la crisis de los ochenta, cuando sostuvimos dficits fiscales prolongados, deuda externa que se coma las reservas internacionales, costos de produccin internos elevados, ahorro nacional insuficiente e inversin privada extranjera inexistente.
Si se trata de hacer un mejor esfuerzo, entonces deberamos comenzar por redefinir los papeles del Estado y de la actividad empresarial privada. Deberamos retornar a la fase de la capitalizacin con inversin extranjera, de eliminar las empresas pblicas que no tienen sentido o transferir al sector privado las que sean posible salvarlas del quiebre, de reajustar el gasto fiscal con disciplina de manera progresiva en los prximos cinco aos, de abrir la constitucin poltica del estado a los tiempos de la globalizacin e insercin internacional, garantizando la inversin y declarando la propiedad privada y la actividad empresarial nacional como piedras fundamentales de que hacer econmico.
Hay que dejar de tener miedo a las acusaciones de neoliberales, como si enarbolar la defensa de la propiedad privada fuera ser enemigo de lo comunitario, cuando lo que debe prevalecer es la competencia y la libertad de accin. Al final ya es hora de que nos convenzamos que el Estado es el mejor amigo de la dependencia econmica y no su liberador, que a el Estado, es decir, gobierno de turno, no le interesa liberar a la economa sino sujetarla, porque con ello se garantiza el voto permanente de los hambrientos y sujetos llamados los receptores de bonos.
El mejor esfuerzo que podramos hacer es romper con este cordn umbilical que hace 66 aos nos tiene aprisionados.