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Con una persistencia propia de la tozudez el gobierno boliviano tiende a negar la realidad y los hechos convirtindolos en el lado opuesto a la verdad. La economa nacional muestra claros sntomas de apertura haca una crisis de dimensiones muy costosas en trminos sociales. Un gobierno que se reclama de los pobres tendra que asumir estos sntomas con la seriedad debida, pero lejos de ello nos cuenta, ahora, historias que solo la imaginacin afiebrada puede generar.
Ante las interrogantes que periodistas con mucho esfuerzo hacen a las autoridades del sector econmico, las respuestas no son solo evasivas sino abusivas, pues tienden a tratar al ciudadano como a un tonto que poco sabe de lo que se habla.
La pregunta de cmo afectar la cada de los ingresos por las exportaciones de gas, y de su impacto en los presupuestos de las gobernaciones y alcaldas, es absolutamente vlida, cuando al fragor de la campaa poltica se habla de estar camino a ser una potencia econmica en la regin.
El gobierno comienza afirmando que la venta de menores volmenes de gas a Brasil y Argentina, se debe a que ambas naciones estn ejecutando polticas neoliberales y que el impacto de estas ocasiona una menor demanda de gas. La causa es la demanda no la oferta. Esta aseveracin, induce a pensar que la oferta existe y que menores volmenes al calor de los contratos firmados en la dcada de los noventa, tendrn como efecto sanciones que Bolivia aplicar a sus clientes. La realidad es distinta, tanto Brasil como Argentina saben que el gas boliviano esta en declive y que sus reservas ya no garantizan una oferta permanente en los prximos 15 a 20 aos. Por ello tomaron sus previsiones y ambos han demandado menores volmenes a precios menores.
La cada de los ingresos provenientes del gas entre 2014 y 2018 es de 6.500 millones a 1.500 millones por efecto precios en los mercados internacionales, este impacto tiene que afectar los ingresos fiscales del IDH destinado al gobierno central y sub gobiernos nacionales. Para mediatizar esto el gobierno se esfuerza en convencernos de erque es hora que tanto gobernaciones como alcaldas busquen otras fuentes de ingreso. Notable manera de torcer las cosas.
Durante trece aos el gobierno central tuvo en sus manos mas de 60 mil millones de dlares para reconvertir la economa nacional y sacarla de su condicin mono exportadora de materias primas. Fracas. Y ahora pretender exigir a los dems lo que ellos no pudieron hacer. Rehye responsabilidades, y as como culpa a Brasil y Argentina de sus polticas que ocasionan menor demanda de gas, culpa a los gobiernos sub nacionales de no haber diversificado sus ingresos.
Esta forma de torcer las cosas, de construir un relato de negacin permanente sobre sus responsabilidades en el gobierno es la mayor muestra de la incapacidad para enfrentar los problemas y darles soluciones adecuadas.
Niegan la cada en los volmenes de gas como niegan la ausencia de nuevos descubrimientos gasferos, niegan haber ideologizado el uso de los hidrocarburos como propaganda poltica y varita mgica del derroche, con la perdida de mercados y proyectos de plantas hidrocarburferas sin estudios de factibilidad y que ahora son monumentos a la ineficiencia. La negacin es la manera de deslindar responsabilidades, como aquella que hizo el Presidente de afirmar que tuvo un hijo, que se muri y que ahora dice ser una mentira fabricada por otros. La verdad es para el gobierno una impostura.