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Los militares, por lo menos una parte de ellos, no estn decididos a rendirse ante el comando masista que maneja el parlamento, algo que debera servir de leccin para el gobierno.
El comandante de las FFAA, general Sergio Orellana, instruy a los comandantes del Ejrcito, la Fuerza Area y la Armada aplicar los ascensos automticos de sus oficiales, excepto al grado de general.
Esta movida del comandante va ms all del bloqueo de los ascensos que aplica el comando masista, y se presenta como un remedio definitivo para que nunca ms las FFAA vuelvan a ser manoseadas.
El abuso cometido por el cocalero Morales, y que el comando manejado por la seorita Eva Copa quiere seguir practicando, ha escarmentado a los militares y la solucin de Orellana equivale a una vacuna contra el autoritarismo y el abuso del poder poltico sobre las FFAA.
A partir de ahora los ascensos se harn en cumplimiento del reglamento interno de las FFAA, con la meritocracia como norma, de tal modo que ascienden al grado superior aquellos que lo merecen y no los que tienen la simpata del gobernante de turno.
Los comandantes de fuerza no sern elegidos, nunca ms, de la lista de los generales que registren en su carrera el haber servido en el Chapare, sino entre los que hubieran ocupado el primer puesto en sus promociones.
El cocalero Morales haba establecido como norma durante gobierno que slo podan llegar al grado de comandantes los militares que hubieran hecho buenas migas con los cocaleros.
Y de esa manera, avanzando por ese sendero, se lleg al momento en que un general que haba sido octavo de su promocin se convirti en comandante en jefe de las FFAA: es que haba estado en el Chapare, bajo el mando de los sindicatos de cocaleros.
Ahora, con esta jugada de Orellana, slo queda pendiente el conflicto de los 27 ascensos frenados por el comando masista del parlamento. Desde Buenos Aires, el cocalero Morales envi su propia lista de ascensos de coroneles, lista que no ha sido divulgada pero que es conocida en mbitos militares.
Este asunto es una provocacin muy peligrosa del masismo a las FFAA. Es recordarles a los militares que fueron domesticados, como se vio en la humillante escena en que uno de ellos ata los cordones de los zapatos del cocalero.
Es probable que la decisin de Orellana equivalga a que los militares tambin han decidido sumarse a la corriente popular que hizo huir al cocalero en noviembre, corriente que ahora se est rearmando para poner punto final y definitivo a esta historia.
Siglo21bolivia.com