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De pronto, una mortfera peste china, eufemsticamente bautizada con el nombre de Coronavirus, tom cuenta de nuestra existencia y, como el azote de Atila, se expandi por todo el planeta, cegando millares de vidas humanas.
Esos hados tampoco fueron propicios para nuestra patria, como indica nuestro himno nacional, pues su fatdico flagelo en Bolivia coincidi con nuestra emancipacin de la cleptocracia masista, que la asol durante 14 aos, dejando un aparataje de corrupcin y podredumbre difciles de erradicar, lo queimpidi coronar,al menos momentneamente, nuestros ms caros votos y anhelos.
Ya no cabe la menor duda que este gobierno, como paradigma de valenta y honor al haber echado por la borda a la tirana, sufre paradjicamente todos los embates de propios y extraos, ms de los que cualquier otra administracin en nuestra historia poltica haya soportado, al punto de pasar de ser un gobierno transitorio, a uno transido, angustiado y acongojado por las mltiples batallas que tiene que librar para mantenerse en el poder.
Si no son las embestidas de la peste china, que han alcanzado hasta a la propia mandataria y a casi la mitad de su gabinete, son los narcotraficantes que no se resignan a perder sus prebendas y sinecuras obtenidas en el rgimen pasado y hoy, coludidos con el crimen internacional organizado y dirigido desde la Argentina, le han declarado la guerra total.
Por su parte, desde el mismo hemiciclo congresal donde funciona un remedo de Asamblea Legislativa, creada a imagen y semejanza del exmandatario prfugo, y que no refleja para nada el real y genuino sentimiento de los bolivianos, con una mayora de dos tercios de sus integrantes, genera diariamente normas y leyes que el mismsimo autcrata no las habra acatado y menos promulgado.
A esta estrategia sediciosa y desestabilizadora se han sumado, en auxilio de sus otrora enemigos ntimos, siete senadores pertenecientes al Partido Demcrata del Imperio maldito, liderados por el decrpito excandidato presidencial chavista Bernie Sanders, denunciando al Gobierno de la presidenta Jeanine Aez por lo que consideran violaciones a los derechos humanos y civiles; la bsqueda de venganza contra sus oponentes y el propsito de perpetuarse en el poder.
Esta ltima manifestacin surrealista, nos mueve a preguntar a este grupo de asintomticos parlamentarios: Cmo se explica la insercin de su pandilla pseudo comunistoide en la cuna de la democracia norteamericana? Dnde estuvieron durante las masacres del Hotel Las Amricas, La Calancha, el Porvenir y otros escenarios de muerte y tortura? Qu hicieron mientras el gobierno del MAS se exceda en su funcin de convocar a elecciones fraudulentas y buscaba venganza contra sus oponentes polticos, para perpetuarse en el poder, como ustedes tratan ahora cnicamente de endosar al frgil mandato de la Sra. Aez?