Lunes 16 de febrero 2026

La Guerra Incivil



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Fieles a nuestra idiosincrasia y con el afn de protagonismo que nos caracteriza, los bolivianos acabamos de colocar en las marquesinas del teatro mundial un acto que, si bien nos saca de lo comn, nos sita en el ms grotesco ridculo, cual fue el declararnos la guerra del oxgeno, en medio de esta apocalptica pandemia que, de brazo con la peste china, viene asolando a toda la humanidad.

Al Seor de los Suelos, hoy prfugo y radicado en la Argentina, no pudo ocurrrsele una mejor idea que convocar a sus tteres de la Central Obrera Boliviana, ordenndoles el bloqueo de carreteras y el cerco a las ciudades, proeza que es la nica que supo hacer bien en su vida, y de la cual se ufana sin disimulo. El fin de estos bloqueos fue desabastecer a las ciudades de alimentos y as cumplir con su ms anhelado objetivo, expresado en la prensa en varias oportunidades y en la charla telefnica que sostuvo con el dirigente cocalero Faustino Yucra que lo incrimina plenamente.

No importando que el argumento utilizado para esa picarda contenga al menos una reivindicacin social, escogieron el msabsurdo e incoherente, como el de celebrarlas elecciones el 6 de septiembre, en lugar del 18 de octubre, fecha decretada por el Tribunal Supremo Electoral. Como si con esos cuarenta das de adelantamiento resolviramos todos los problemas que aquejan a nuestra patria.

Lo que menos pudieron imaginar los protagonistas de estos acontecimientos, es que el asedio acarreara tambin el bloqueo del transporte de Oxgeno, imprescindible para los mltiples pacientes del Covid19, y cuya falta ocasionara su muerte inminente, como fue el caso de la hermana del propio sitiador.

Entretanto, derrotada que fue la asonada bloqueadora, no es justo que volvamos a los mismos pasos del da en que a estos perversos se les ocurri protagonizarla, salindose del entuerto como si nada hubiese acontecido. El gobierno de la Sra. Aez est en Palacio por el clamor de un pueblo que luch durante 21 das paralibrarse de la dictadura, acompaada de la patritica participacinde policas y militares que escucharon ese clamor y le devolvieron la institucionalidad a Bolivia, dolosamente cercenada por una atrabiliaria tirana de catorce aos.

Vencer al enemigo sin librar batalla, es la suprema habilidad que cualquier General anhela, y luego de lo ocurrido, est claro que antes de concurrir a unos comicios que ya estn condenados a priori por los sitiadores, se nos devuelva la paz y tranquilidad a los bolivianos, disponiendo el retorno a nuestra Repblica de Bolivia, con una Constitucin que nos garantice el retorno de sus instituciones, mediante el levantamiento de un Censo Poblacional que nos brinde informacin fidedigna; la elaboracin de un nuevo Padrn Electoral; una nueva Ley de partidos polticos acorde con la verdadera realidad que vive nuestra patria; el cierre de la Asamblea dualista y el enjuiciamiento de todos los bribones que sembraron el caos y la muerte en el pas. Si se quiere la paz, hay que prepararse para la guerra, especialmente aquella proclamada por los facinerosos como una guerra incivil.