Loading
Cuntos pujan por ser parte del gobierno y hacen lo impensable para lograrlo Es lamentable decirlo, pero la historia ha demostrado en Bolivia y el mundo -con muy honrosas excepciones- que para ganar la Presidencia o llegar a ser Padres de la Patria, se promete lo que no se va a cumplir, se engaa a la gente con cantos de sirena y a muchos ni siquiera les importa hacer el ridculo hablando de lo que no saben, motivado todo ello por un ego sin control.
Pero estn tambin los vivillos, los que entran a la poltica buscando una pega y apenas la consiguen, sin ningn reparo dan rienda suelta a sus apetitos hasta cumplir con su cometido, sabiendo que su tiempo de gloria es efmero.
Cuando el ejercicio del poder debera orientarse a buscar el bien comn, a mejorar la calidad de vida de las personas y a ampliar las oportunidades de realizacin de todos -sin perjudicar a nadie- cuntos olvidan que son simples servidores pblicos y, embriagados de poder, hacen lo que les viene en gana, cuando todo Presidente, Legislador, Ministro, etc., debera estar consciente que en su calidad de empleado pblico su ms alto deber debera ser el de servir a la sociedad -nunca a s mismo- y, menos, el servirse del Estado!
El da que se entienda que ser Presidente no equivale a ser un mandams; que el ttulo de Primer Mandatario implique la responsabilidad de ser el primer mandado a servir entre los ciudadanos; y, que como todo servidor pblico con autoridad y poder delegado por el pueblo es apenas un asalariado que se paga su sueldo con los impuestos de los contribuyentes, las cosas deberan mejorar.
Lamentablemente, no se entiende que el valor de alguien est en servir a otra persona, un defecto no exclusivo de los polticos, por cierto, pues tiene que ver con el egosmo del hombre, incluso en quienes dicen conocer a Dios, pero se vanaglorian de lo que hacen, pese a que Jess dijo que, si hacemos lo que se nos orden, nunca deberamos decir lo capos que somos, sino ms bien: Siervos intiles somos, pues lo que debamos hacer, hicimos. Igual concepto cabra para los gobernantes.
Ay del que busca la gloria humana a toda costa! Ay del amor al dinero que es raz de todos los males! Ay de aquel que se corrompe por el circunstancial poder que detenta! Ay de quien confa en esa cuenta secreta que tiene en Suiza!
Si supieran que un da -sean creyentes o no- todos rendirn cuenta de sus actos, tal vez cambiaran su proceder (aunque hay quienes lo saben pero no tienen temor de Dios)!
(*)Economista y Pastor