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Han transcurrido cuarenta das de una plcida e irrelevante gestin de gobierno, donde los nicos actos administrativos que han concitado la atencin popular son los dos viajes del presidente, uno a Cochabamba y el ltimo al Brasil, por la simple razn de haberlos realizado en una lnea area nacional, marcando una categrica diferencia con los hbitos de su antecesor, que no dejaba el uso del avin Falcon, ni del helicptero, ni siquiera para desplazarse desde la residencia de San Jorge, hasta la azotea de su suntuoso palacio, mal llamado La casa del Pueblo.
Ambas muestras de austeridad, sin embargo, nos recuerdan las declaraciones de Evo Morales a la prensa, un 6 de agosto de 2017, cuando al referirse a la salud de su exministro inform: Luis Arce tiene un tumor y no tiene plata para hacerse el tratamiento. Vino a informarme que estaba vendiendo su departamento y se tuvo que hacer una colecta para ayudar a costear la primera fase del tratamiento, que ya concluy, pero ahora necesita ms apoyo para la segunda fase.
Dichas conmovedoras circunstancias nos obligan a reiterar esa vieja sentencia que reza: Lo que no ocurre en Bolivia, es raro. En efecto, ni el ms avezado profeta habra adivinado que, tres aos despus de esa extraa ocurrencia, los papeles se inviertan, al extremo de ubicar al enfermo como Presidente del Estado, y al entonces caritativo contribuyente, aquejado deuna angurria de poder incurable, como fugitivo de la cura a silletazos que le dan a lo largo de todo el pas.
De las dos pandemias que nos afectan, una desde hace 15 aos, hay algo que los bolivianos no olvidaremos jams. Una es la mortal peste china que nos asuela, y la otra, un Estado socialista que jams invirti en salud, extremo que se hizo palpable con la falta de insumos bsicos como oxgeno en los hospitales, razn suficiente para que sus ms conspicuos funcionarios busquen ayuda en tierras extraas, dejndonos a los bolivianos en calidad de cobayos de laboratorio.
Es posible que esa actitud se haya originado en la antigua Unin Sovitica, cuna de este funesto sistema, justificando esa famosa pregunta de una periodista al expresidente ruso Gorbachov, sobre si el comunismo habra sido creado por un poltico o por un cientfico, ste respondi: por un poltico naturalmente, pues de ser creado por un cientfico, habran probado primero con ratones.
Ahora bien, volviendo a lo expuesto lneas arriba, nos cuesta creer que el viaje de nuestro primer mandatario al Brasil se circunscriba nica y exclusivamente al chequeo de salud, puesto que, econmicamente hablando, resultara muchsimo ms barato y un irresistible honor profesional para un mdico, aceptar la invitacin del presidente, junto a un asistente que porte el historial, y utilizar las lujosas instalaciones de la clnica cubana, que sola ser de uso exclusivo del Jefazo.
En nuestro modesto parecer, existen asuntos de mucho inters bilateral para no aprovecharlos en esa estada presidencial, como ser la reconduccin del contrato de venta de gas, y ante todo, neutralizar la reciente inquietud del pueblo cruceo que ataen al Brasil, como ser los recientes decretos emitidos en contra de los agricultores cruceos, que competen, de una forma u otra, a nuestro vecino pas, y las afirmaciones del exministro de Gobierno Carlos Romero revelando que hay por lo menos 300 personas en Santa Cruz que financiaron el "golpe de estado" de octubre-noviembre de 2019, entre ellas empresarios y gente vinculada a la Gobernacin y Alcalda, revelaciones consideradas como una burda reedicin de la versin del Hotel Las Amricas. Todos estos hechos hacen del viaje presidencial, un viaje a lo desconocido.